El etarra Kubati ha sido uno de los beneficiados por la derogación de la doctrina Parot. Este terrorista, uno de los más sanguinarios, abrió una brecha en la vida de Aisha, Kinsa, Himo, Nawil y Mohamed Bilal después de asesinar, en un atentado en Irún, al policía nacional Mohamed Ahmed Abderrahaman. Él es una de las víctimas que ha dejado tras de sí Kubati. Hoy, cuenta ya con el beneficio de la Audiencia Nacional que poco puede hacer más allá de acatar la orden del tribunal europeo. Hoy es un día triste para la familia de Abderrahaman. Para su viuda e hijos, tan queridos en Ceuta, tan respetados por la lucha que han tenido que emprender y por la dignidad con la que han conseguido salir adelante, en una lucha de titanes, a menudo incomprendidos, pero siempre recordando al buen padre y esposo que les arrebataron. “No guardar rencor”. Esa es la recomendación que ayer, en Ceuta, hacía el ministro Alberto Ruiz Gallardón. Frase difícil de asimilar en una familia que tiene que vivir sabiendo que asesinos, con cuantiosos crímenes a sus espaldas, hoy no solo gozan de esa libertad sino que además son arropados por aquellos que sí que guardan rencor porque ni muestran arrepentimiento ni pesar por lo cometido.
Aisha es fuerte, mucho. Al igual que sus hijos por los que ha luchado toda su vida, desde que perdió a su esposo estando embarazada del único varón que tiene. Aisha tiene que ser valiente, salir adelante con el apoyo de todos, confiando en un futuro mejor o, al menos, más congruente con la realidad. Es un momento duro para ellos, estando unidos vencerán cualquier pesar, sintiendo el cariño mostrado que se hizo patente, por ejemplo, durante la pasada celebración de la Patrona de la Guardia Civil cuando se les rindió homenaje. Aisha, Kinsa, Himo, Nawil y Mohamed Bilal deben seguir adelante, manteniendo vivo el recuerdo de un padre y esposo al que ETA se lo llevó en cuerpo pero nunca en espíritu.





