Es la Ciudad Autónoma la que debe autorizar o no la posibilidad de que los residuos puedan ser trasladados en un nuevo barco, si de alguna manera se produce la compra definitiva del 50 por ciento de Stamp por parte de Balearia, siempre que la Comisión Nacional de la Competencia autorice la adquisición. Porque no olvidemos que el objetivo sería centrar en un solo barco, en este caso el Poeta López Anglada, toda la carga que ahora mismo transporta Stamp más la que de por sí tiene Balearia, y en ese apartado se incluyen los contenedores de la basura. Pues bien, El Faro ha tenido acceso al pliego de condiciones técnicas y pliego de condiciones administrativas por el cual se licitó el concurso de adjudicación de la planta de transferencias y por ende el traslado de la basura a la Península, ya que todo ello iba en el mismo paquete.
Tanto la empresa que ganó el concurso como las otras dos que también se presentaron ofertaron una compañía naviera para estos traslados que ponía a disposición un roll-on de carga. Y es que en este caso tanto el pliego de condiciones técnicas como el pliego de condiciones administrativa es muy claro a la hora de establecer que el transporte se debe hacer en un buque de carga y sin que en el mismo se entremezclen pasajeros. Es taxativo y por supuesto no admite muchas interpretaciones: está absolutamente prohibido transportar la basura en un viaje donde haya también pasajeros.
De ahí que el presidente de Balearia, cuando se entrevistó con el presidente Vivas en la mañana del miércoles, le planteara cuál sería la respuesta de la Ciudad Autónoma si se llegara a plantear de alguna manera esta posibilidad, siempre que se den las circunstancias de compra por parte de la empresa. Y la respuesta del presidente de la Ciudad fue muy clara: serán los técnicos quienes decidirán de alguna manera, de acuerdo con lo establecido en los pliegos de condiciones y la oferta de buque que se presente, quienes tendrá la última palabra al respecto.
No hay que olvidar que cuando se produjo el cierre del vertedero de Santa Catalina y entonces se planteó el traslado de la basura a la Península comenzó realizándose en un buque de pasajeros, con la consiguiente queja por parte de los ciudadanos, que consideraban que no era lo más adecuado.
De ahí que a partir de entonces se variara la estrategia y hasta en los pliegos de condiciones para la adjudicación del contrato ya se especificaba la necesidad de que fuera un barco de transporte sin pasajeros el que se encargara de estas operaciones.






