Primera sesión plenaria para analizar los Presupuestos y pocas sorpresas de cara a los ciudadanos, porque los discursos de las distintas formaciones políticas no han variado en las últimas jornadas, desde que el documento contó con el visto bueno del Consejo de Gobierno a mitad del pasado mes de octubre. El Presupuesto es un documento que marca las prioridades de un Gobierno y que por tanto es el corazón de la política para los próximos doce meses. Y el Gobierno del Partido Popular no varía un ápice su filosofía a lo largo de estos años porque entiende y los ciudadanos así se lo reconocen, elección tras elección, que están en el camino adecuado. Que sus prioridades son las que necesitan los ciudadanos. Porque como muy bien decía Carreira, el Presupuesto de la Ciudad Autónoma no puede ser el instrumento para solucionar todos los problemas de Ceuta, sino, en todo caso, intervenir en los asuntos que son competencia de esta Administración. Lo demás, y así fue el caso de los grupos de la oposición, son fuegos de artificio. Porque nadie duda de que en estos Presupuestos no se atienden, a lo mejor, determinadas acciones políticas que también son necesarias, pero el dinero no se estira, es más bien escaso en estos momentos y por tanto no queda más remedio que establecer prioridades. Y el Gobierno de Juan Vivas establece las suyas, porque está legitimado para ello ya que gobierna con una mayoría más que holgada. Cosa bien distinta, como así ha sucedido otros años, es que no tiene la verdad absoluta, como le sucede a cualquier grupo humano y de ahí que determinadas propuestas de la oposición sean recogidas luego en el documento definitivo. Ahora entramos en la etapa de mejorar este Presupuesto y si la oposición no juega a la demagogia, sino a plantear gastos lógicos y que conducen a enriquecer el documento, seguro que encontrarán el eco en el Ejecutivo. Bien distinto es que busquen fuegos de artificios o intentar que su programa entre con calzador. Eso ya será imposible.





