La celebración del Día de la Hispanidad dejó escenas de cohesión y unidad palpable en los actos que se desarrollaron en la capital de España y que contaron con la participación del presidente de la Ciudad. Palabras como unidad o patriotismo cobraron fuerza en una jornada que viene a significar la cohesión que necesariamente debe existir en un país para salir adelante. Más allá de la fiesta en sí, en Ceuta la misma pasó sin pena ni gloria. No hubo ningún acto militar ni tampoco se organizó evento alguno que significara la importancia que entraña el 12 de octubre. Deslucida quedó también la misa en honor a la Patrona de la Guardia Civil, que no contó con ningún representante de la Administración central a pesar de que se les estuvo esperando por cortesía. Ni aparecieron. Ceuta, cuya identificación con el sentimiento español es evidente y queda reflejado como una de las características señeras en el barómetro del CIS, debía haber celebrado esta fiesta de la Hispanidad de otra forma, contando como cuenta con una representación castrense y una vinculación de la misma con el pueblo que no la hay en ningún otra ciudad. España vive momentos difíciles, ya no sólo por la crisis sino por la crispación generalizada que no hace sino alimentar el negativismo social. La unidad y la lucha por el mismo camino son hoy por hoy claves. Por eso mismo, de la fiesta del día 12 se espera más.





