La consejera de Presidencia y Gobernación, Yolanda Bel, comparecía ayer para, tras marcar sus propios tiempos y no los que otros quieren imponer, dar las explicaciones oportunas sobre el ya denominado ‘caso Kibesan’. Apoyada en papeles, notas oficiales, facturas y demás, Bel se veía obligada a salir a la palestra para dejar claro que no se ha incurrido en irregularidad alguna con las compras de material suministrado por esta empresa. La comparecencia de Bel se produce tras una semana en la que se le ha puesto en el disparadero con acusaciones infundadas de todo tipo y 24 horas después de que el propio PSOE rectificara con una nota de prensa de once líneas su garrafal error que gustó de difundir con varias ruedas de prensa. Al ciudadano le queda todavía por asistir a más esperpentos de este tipo. Poco a poco. Bel se caracterizó ayer por ofrecer una rueda de prensa demasiado prudente, tras jornadas en las que ha tenido que soportar acusaciones muy duras que han quedado reflejadas en escritos en los que se cuestionaba su honradez. ¿Dónde está ahora la valentía política para enmendar el error?, ¿dónde la calidad de quienes deben mostrar que saben ser alternativa y no marionetas panfletarias? En esta historia han quedado más víctimas en el camino a las que nadie ha pedido perdón después de soportar un escarnio público que ha podido jugar en su contra. ¿Cuántos casos nos quedan y cuántos piscinazos por aguantar?





