El delegado del Gobierno, Francisco Antonio González Pérez, anunció en su día que iba a atacar de raíz el fraude laboral y fiscal. Aquellas valoraciones levantaron ampollas y hubo también quien le acusó de bocazas, buscando comparaciones para intentar echar por tierra su compromiso. El jefe de la plaza de los Reyes optó por callar y, apoyándose en su equipo, decidió ir trabajando al ritmo marcado para atacar algo que se ha permitido durante muchos años: el fraude por sistema. Tras la constitución, el pasado julio, del grupo de lucha contra lo que es una absoluta inmoralidad, Delegación no baja la guardia y el propio González Pérez ha anunciado una nueva reunión para, entre otros asuntos, poner encima de la mesa las bolsas de fraude que ha detectado cada área que tiene representación en esta mesa: la Guardia Civil, la Policía, el Imserso o la Agencia Tributaria, entre otras.
Ahora toca actuar. Y pese a los ataques y menosprecios, González Pérez tiene claro lo que quiere hacer y hasta dónde va a llegar. Lo dijo en la tertulia de La Voz del Faro, actuará contra todas las bolsas de fraude que se detecten, procedan de donde procedan, sin mirar quien esté detrás.
Ceuta necesita eliminar todo aquello que se mueve al margen de la ley, todo aquello que durante años se ha permitido hasta verse, desgraciadamente, como normal. No se puede permitir que la piratería se convierta en ley, ni que las reglas se cumplan o no a conveniencia. Muchas empresas se ven obligadas al cierre, tienen que despedir a empleados o atraviesan momentos críticos por la competencia desleal que ejerce un sector que la propia ciudad se ha dedicado a alimentar hasta perder el norte.
Delegación buscará ir de la mano de la justicia en esta lucha sin cuartel, buscando encontrar la complicidad tan necesaria en los trabajos complicados que deben ejecutarse, garantizándose, por ejemplo, las inspecciones.
Estamos en el camino de las promesas y la gente de bien de esta ciudad confía en que no haya torceduras. Pero hay más ámbitos en los que cabe un combate de raíz. Si se cobra un plus de residencia se debe vigilar que los funcionarios residan en Ceuta los días marcados por ley y no se surtan de ella solo por pretender beneficios fiscales. Si se debe vivir un mínimo de días en la ciudad, que se haga, terminándose con esos otros pisos patera, ocupados por quienes vienen solo a la ciudad a calentar la cama, a trabajar sus horas para luego marchar, sin arraigo alguno, sin querencia siquiera, pero, eso sí, llevándose los beneficios económicos que puedan y explotando las bonanzas fiscales. Para eso, por supuesto que sí, quieren a Ceuta... pero para identificarse y luchar por esta tierra... nada de nada.
Muchos son los vicios asentados en una ciudad convertida en golosina para los que solo la explotan por sus intereses. González Pérez anuncia una lucha a muerte contra el fraude, tanto el que vemos en la calle provocado por la asfixia económica de los marroquíes fichados ilegalmente, como el que se cuece en los despachos.
Si de verdad se apuesta por Ceuta, el camino es único.





