Empieza la vuelta al cole. Empieza, de nuevo, arrastrando unos déficit que no conseguimos solventar, quizá porque falta la tan cacareada vinculación entre padres, profesores y alumnado. Algo falla cuando nos llegan datos como el que hoy reproducimos en nuestras páginas: la mitad del alumnado ceutí no domina las competencias básicas. Ceuta está en alerta roja en el ámbito educativo, al igual que lo está Melilla. Los ámbitos evaluados en las pruebas de diagnóstico arrojan un balance negativo que se traduce en un fracaso escolar cuya representación más viva la tendremos en las próximas generaciones. Menores que son unos fracasados en los estudios no podrán tener una inserción sociolaboral adecuada, con lo cual la pirámide social de esta ciudad va camino de derrumbarse.
Seguimos con los datos: en ninguno de los ámbitos que se ha evaluado, ni en Primaria ni en Secundaria, el 50% del alumnado supera el nivel 3. Es decir que nos quedamos con el ‘suficiente’ en los conocimientos o ni llegamos al nivel mínimo exigido. ¿Qué se puede esperar de una ciudad con un fracaso escolar que se está quedando marcando en muchos grupos sociales?, ¿qué puede esperarse de unas generaciones que tendrán imposibilitado el acceso a determinados puestos de trabajo porque ni siquiera podrán llegar al mínimo de conocimientos exigido? Estas preguntas deben tener una respuesta rápida, inmediata, que lleve pareja una serie de soluciones para frenar la decadencia en la que está cayendo la ciudad. Es un problema de Estado, es quizá el problema mayor al que se enfrenta Ceuta, ciudad que ha padecido una seria de gobernantes que se han quedado dormidos, que no han prestado la atención debida a la educación, hasta el punto de no atender la construcción de nuevos centros provocando aulas masificadas y una peor transmisión de conocimientos a los escolares.
Mañana regresan al colegio quienes están llamados a llevar las riendas de esta ciudad. No dejemos que vivan en permanente alerta roja, si fracasan ellos, fracasamos todos.





