El portavoz del Gobierno, Emilio Carreira, presentó ayer unos datos importantes. Quizás los más destacados de todos los asuntos tratados en Consejo de Gobierno porque se refieren a algo que nos afecta a todos: el ahorro en el gasto, del que depende directamente el saneamiento de las arcas públicas. Y eso es lo que ha hecho el Ejecutivo, meter la tijera en el abono de las horas extra, reduciéndolas al máximo sin que ello influya en la calidad de los servicios. Hasta tal punto ha llegado la medida de contención, que en cuatro años se ha registrado un ahorro de un millón de euros, recortando las horas de aquellos servicios en los que se podía y aminorando al máximo la ‘alegría’ que los buenos tiempos permitían. El balance de datos numéricos que presentó ayer Carreira es significativo porque viene a representar que el plan de austeridad y ahorro que se publicitó hace ya unos años tiene su efecto positivo. Ese ahorro en el pago de horas extra permitirá que la Ciudad pueda atender otros frentes y reorientar sus inversiones en las áreas que, dado los tiempos que corren, sean más necesarias.
El Gobierno va logrando sus propósitos. Poco a poco se van notando los efectos de unas medidas que no han quedado sobre el papel. También es cierto que interpretando los números surgen otras valoraciones: si ahora se ha corregido el exceso de pago en horas extra es porque antes existía demasiada alegría en el gasto. Así es. Los tiempos pasados no son los que ahora toca vivir, y en la época económica vivida hace unos años ni se presagiaba que la situación iba a ser la actual. El propio Carreira, a quien le ha tocado ser la cara visible del Gobierno, no evitó referirse a este aspecto, sabedor de que es una de las conclusiones a las que puede llegar cualquier ciudadano. Con sinceridad reconoció situaciones previas en las que hablar de recorte, de contención del gasto o de ahorro no entraba en cabeza de ningún gobierno autonómico, ni por supuesto en el central cuyos dirigentes negaron la crisis económica que aventuraba Europa hasta la saciedad.
En ese ambiente las necesidades se enmarcaban en otro ámbito bien distinto al actual, y las horas extra que en 2008 considerábamos vitales, hoy no lo son tanto. Sucede lo mismo en la economía familiar de cada uno, se pierden modos de vida que son cambiados por otros, y en esa pérdida de costumbres porque sencillamente hay que apretarse el cinturón se ahorra.
Lo que ha hecho el Ejecutivo es lo de cualquier cabeza de familia responsable en su hogar: reorientar al máximo las actuaciones para salir adelante dignamente pero apurando el gasto al máximo.
Un ahorro de un millón de euros en el pago de horas extra es una buena noticia, es el ejemplo de que la adaptación en tiempos menos fáciles es factible y el ejemplo de que, con decisiones así, Ceuta puede, cuando menos, capear la crisis sin dar espectáculos registrados en otros ayuntamientos en donde los trabajadores llevan meses y meses sin saber lo que es cobrar a final de mes.





