La Policía Nacional evitó en la madrugada de ayer un nuevo intento de emboscada en la zona de Arcos Quebrados. Los agentes, como establece el protocolo en este tipo de casos, acompañaban a los efectivos del SEIS (Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento), que habían recibido una llamada minutos antes alertando de que un vehículo estaba ardiendo en ese punto de la ciudad. Al llegar al lugar, los policías tuvieron que dispersar a un grupo que, supuestamente, pretendía lanzar objetos y piedras contra sus unidades y contra la bomba ligera y el otro vehículo que había movilizado el Cuerpo de Bomberos.
Según informaron ayer fuentes del SEIS, el incendio del vehículo fue provocado, coincidiendo con otros casos registrados en Arcos Quebrados en los últimos meses. Esa circunstancia corroboraría la práctica detectada desde hace tiempo en determinadas zonas de la ciudad, que consiste en incendiar automóviles abandonados o contenedores de basura para, posteriormente, aguardar la llegada de los efectivos de extinción de incendios y policiales y recibirlos con un lanzamiento de objetos.
El hecho, unido a los sucesivos actos de vandalismo en otros puntos de Ceuta, ha despertado ya las críticas de los profesionales, tanto de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado como del SEIS, que alertan de que buena parte de su tiempo y de sus recursos tienen que invertirlos en acudir a sofocar actos vandálicos o a supuestas llamadas de emergencia que resultan ser falsas. Como el pasado 11 de agosto, cuando la centralita de Bomberos recibió tres llamadas diferentes en un breve espacio de tiempo que alertaban de otros tantos incendios ficticios.
Desde UGT, los representantes sindicales del SEIS advertían la pasada semana de que el vandalismo absorbe el 80 por ciento de sus actuaciones.





