El acto en recuerdo del militar de Infantería reunió a decenas de ciudadanos. Se conmemoró el Dos de Mayo de 1808, cuando Madrid se levantó contra el invasor. Las autoridades civiles y castrenses realzaron el valor de estar unidos siempre
En no pocas ocasiones una persona puede interesarse sobre por qué el nombre de la calle, o la plaza, o la glorieta en la que habita, en la que trabaja o en la que se encuentra su restaurante preferido, lleva el nombre de una persona en concreto y sobre todo quién era y qué hizo el mismo para ser merecedor de tal noble distinción: Plaza Teniente Ruiz, sita en el casco antiguo de la Ciudad Autónoma de Ceuta e inaugurada el 10 de octubre de 1892, con un busto en el centro incluido.
"El Teniente Ruiz es un elemento clave en esta ciudad", explicaba ayer en el tradicional acto en memoria del ínclito militar el comandante general de la plaza, José Manuel Sanz Román, "un héroe nacido aquí, bautizado en la iglesia de Los Remedios y miembro del Regimiento Fijo de Ceuta, del que ahora es heredero el Grupo de Regulares, de ahí que hayan estado formando hoy [por ayer] aquí".
Asimismo, el comandante general prosiguió valorando en exclusiva para El Faro que "de situaciones como las del Dos de Mayo, el inicio de una guerra en la que nos libramos de un invasor y siempre que ocurren estas circunstancias, surgen unos héroes, ésos que son los primeros que prenden la llama para que el pueblo, como pasó en Madrid, les siga y gracias a ellos, a su valor y bravura, la gesta se pueda llevar a efecto", valoró Sanz Román, quien añadió, a los pies del busto del Teniente Ruiz, que "en Ceuta la tradición de mantener viva su memoria es magnífica".
Antes de que Sanz Román se pronunciara, desde las 12:45 horas la citada plaza acogió el tradicional acto en memoria del teniente de Infantería Jacinto Ruiz Mendoza, ceutí de cuna y héroe del Dos de Mayo de 1808, día en que el pueblo de Madrid se levantó heroicamente contra el invasor francés.
En el acto rindió honores un piquete del Grupo de Regulares 'Ceuta' nº 54, el denominado GREG 54, que estuvo formado por una sección de fusiles y la Nuba, así como la música del Batallón del Cuartel General de la Comandancia General de Ceuta. Con anterioridad a dicho acto, a las doce del mediodía en concreto, se disparó desde el baluarte de la Bandera y con un cañón Schneider 75/22 mm., el tradicional 'Cañonazo de las Doce', ejecutado por la salva personal perteneciente al RAMIX 30, unidad que ayer conmemoraba su aniversario 303, honor que recoge la crónica de la página 26 de la presente edición.
De regreso a la Plaza del Teniente Ruiz, como cada año atestada por vecinos de la ciudad, el presidente Vivas también mostraba su respeto hacia el acto y hacia el significado del mismo: "Se trata de poner de relieve cosas fundamentales más aún cuando la presencia de Ceuta en la historia de España es fundamental y cuando el espíritu del Dos de Mayo sigue vigente".
En este sentido, el presidente dijo que "aquello fue una defensa vital y a partir de ahí, la corriente liberal, las Cortes de 1812 y la Constitución, el reconocimiento de la soberanía popular, de los derechos individuales, de la libertad y el hecho de que todos los hombres seamos iguales se pusieron de manifiesto". "Estos valores", añadió Vivas, son fundamentales en tiempos difíciles como los que corren ahora. Tenemos que ser generosos para sacar a España de donde está y saber que el patriotismo es poner el acento en los que más sufren".
Para el presidente asimismo los hechos del Dos de Mayo constituyeron "la primera exaltación patriótica relevante, determinante y decisiva ya que fue responder a una invasión en toda regla", acontecimiento que aún hoy perdura en la memoria colectiva del grueso de nuestro país como sinónimo de orgullo.
Ceutí de los pies a la cabeza
La semblanza del Teniente Ruiz, marcada por el coraje
Valga como breve semblanza indicar que el Jacinto Ruiz y Mendoza nació el 16 de agosto de 1779 en la ciudad de Ceuta y fue bautizado el 18 del mismo mes en la parroquia de los Remedios. Sus padres eran los ceutíes Antonio Ruiz, subteniente de Infantería, y Josefa Mendoza.
Inició su carrera militar el 17 de agosto de 1795, a los dieciséis años de edad, como cadete en el Regimiento Fijo de su ciudad natal. El 10 de julio de 1800 ascendió al grado de segundo subteniente y el 21 de enero de 1801 fue destinado, con el grado de subteniente, al regimiento de Voluntarios del Estado, en Madrid. Posteriormente y por merecimientos más que evidentes, ascendió a teniente el 12 de marzo de 1807, sin haber recibido aún su bautismo de fuego, y destinado en la tercera Compañía del Segundo Batallón de su regimiento.
En marzo de 1909, el Gobierno de España ordenó el traslado a Madrid de los restos mortales de Jacinto Ruiz que se encontraban en Trujillo dentro de una urna de caoba con adornos de cobre, en cuya cartela de bronce se lee: "13 marzo. Jacinto Ruiz Mendoza. 1809-1909".
Los restos llegaron por ferrocarril a la madrileña estación de Atocha y allí fueron colocados en un armón de artillería, donde le tributaron honores fúnebres que indican las Reales Ordenanzas para el Capitán General que muere en una Plaza en la que tiene mando.
Las llaves de la triple cerradura quedaron en poder de las Cortes, el Ayuntamiento y el Museo de Infantería. La inhumación de su cadáver se realizó en el monumento erigido en su honor en la Plaza del Rey. El responso fue dirigido por el obispo de Madrid y los rezos por el sacerdote de Trujillo. Algunas cenizas están repartidas también en otras dos pequeñas arcas, una de ellas actualmente en el Museo Militar de La Coruña y la otra en Ceuta, en el Museo de la Legión, en concreto.
Por último, cabe destacar que en nuestra ciudad el 10 de octubre de 1892 fue inaugurado el busto y la plaza que lleva su nombre. Una publicación de la época al respecto decía: "Por directa iniciativa de nuestro celoso Ayuntamiento, presidido por Don Ricardo Cerní González, se inaugurará en el día de hoy el magnífico busto esculpido en mármol de Carrara".








