La iglesia de África acogió anoche la conferencia del Padre Paredes Muñoz, que congregó a decenas de fieles. Repasó las claves para ‘El Faro’
Doctor en Teología y antiguo rector del Seminario de nuestra Diócesis, el padre Juan Antonio Paredes Muñoz, quien anoche ofreció una conferencia en la Iglesia de África, encuentra en cada momento la palabra adecuada, el silencio necesario, el calor que abriga, la fe que consuela. Atiende a 'El Faro' justo antes de comenzar la intervención.
–¿De que versará la conferencia?
–Hablaré de cómo reavivar la fe en los cristianos en este Año de la Fe centrándome en algunos aspectos básicos. El primero, señala el problema que tenemos hoy los creyentes en si se puede ser un hombre del siglo XXI y seguir creyendo en Dios y quién es el Dios en quien creemos. Luego, los católicos como tal, el tema fundamental que tenemos es la identidad de nuestra fe, saber qué es lo creemos. El segundo aspecto es vivir un encuentro con Dios, cómo puede un hombre de hoy encontrarse con Dios y qué efecto tiene ese encuentro en su vida. Un tercer aspecto que voy a desarrollar es cómo la fe es una totalidad y nos configura pues cambia nuestras ideas, nuestros sentimientos y modifica los comportamientos.
–Padre, ¿qué es creer?
–La idea corriente es que creer es algo así como sospechar y para otros creer es aceptar como verdadero mientras que creer, en la fe católica, es básicamente tener confianza y amistad con Dios.
–¿Se puede creer siendo un ser turbio?
–Es escandaloso el cristiano que tenga el corazón lleno de odio, o de rencores, o repleto de sed de venganza, entonces ocurre que no ha entendido nada de Jesucristo. La fe se manifiesta en la paz interior, en la alegría, en la esperanza, en la grandeza de ánimo y de alma, en la bondad y luego cambia nuestra manera de comportarnos, de tratar a los demás, de llevar los negocios y, en definitiva, la manera de ser del ciudadano.
–¿Creer en Dios es razonable?
–Es razonable porque tenemos razones importantes para creer. La fe no es fruto de una evidencia pero tampoco es decir "bueno esto es un sentimiento que una persona tiene...", no y no, la fe funciona con la inteligencia, de modo que igual que en nuestros conocimientos utilizamos los conceptos, las ideas, los juicios, las afirmaciones o los razonamientos, en la fe también utilizamos todo esto y por eso decimos que creer en Dios es razonable porque tenemos razones serias para creer e incluso hay más razones para creer que para no creer.
–¿Cuáles son las características propias de la fe?
–La fe es un camino que se va realizando a lo largo de la vida, la fe es oscura porque al final nos queda una decisión de la libertad y hay momentos en que no vemos nada, los místicos hablan de la noche oscura o de la subida al monte pues tiene momentos de aridez, la fe es libre, ya que Dios no nos obliga a creer, ni tampoco lo hace la inteligencia. La fe implica una moral pero no es una moral.
–¿Y la fe salva?
–Salva. Hay que vivirla en comunidad, no es la que cada uno quiere sino que es lo que se nos ha dado, un regalo de Dios. Los cristianos somos los hombres del sí, tendríamos que ser la vanguardia en un mundo que se está haciendo.
– ¿Dios es amor?
–Dios es amor, es infinitamente bueno, es la plenitud del hombre y despierta en nosotros las mejores energías.
–¿En qué consiste creer?
–En confiar. Podemos utilizar la palabra 'creo' en tres sentidos: uno, de cir "creo que va a llover" y esto es no saber y la fe cristiana nada tiene que ver con eso; dos, es decir "creo en este profesor, creo en ti, esta persona me merece confianza", esto sí es la fe: creer, confiar, apoyarse en Dios porque sé que no me va a dejar; la tercera es decir "te creo", y ésta es la fe afirmativa.
–¿Hay crisis de fe?
–La fe tiene que estar en crisis toda la vida...
–... Disculpe, ¿entendida la crisis como regeneración?
–Como cambio, como preguntas, como abordar la vida cada día con una nueva fuerza. Tiene que haber crisis de fe. A mí las crisis de fe, no me preocupan y de hecho me temo que no las hay: muchas personas lo han dejado y no saben por qué. Lo malo es que haya gente que no piensa y por desgracia vivimos en un mundo que nos invita a no pensar. En la enseñanza que se da en los institutos se han quitado materias que nos hacían pensar: la filosofía o gran parte de las humanidades. Lo único que nos enseñan es a manejar botones porque eso da trabajadores y los que tienen el poder no quieren personas que piensen sino dóciles. Quieren súbditos y votos.
–¿En la Iglesia Católica no se establece un mismo pensamiento común?
–Todos los Santos en su tiempo han sido visto como heterodoxos, a San Juan de Ávila, que lo acaban de hacer doctor de la Iglesia, lo tuvo tres años la Inquisición en la cárcel; a San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús... todos los santos han sido vistos como heterodoxos. Dentro de la Iglesia hay un pensamiento muy plural, otra cosa es lo básico: creer en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo y ahí compartimos la fe. Pero en la manera de entender a Dios hay un margen muy amplio de libertad.
–Usted, que estuvo al servicio de la Diócesis de Cádiz y Ceuta diecinueve años, ¿cómo ha encontrado a la ciudad?
– El recuerdo es francamente bueno. He visto a Ceuta muy modernizada y me alegra saberlo.







