Se puede decir de todas todas que la situación de las ambulancias se ha convertido en la situación del desmadre. Todas las partes en conflicto están convencidas de que la adjudicación a MP, donde por cierto en la jornada de ayer su propietario fue detenido por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, fue un auténtico desatino. Por supuesto, no ha sido nada fácil para las personas que han intervenido en la negociación el encontrar una empresa solvente como es SGG, que pertenece al grupo Dragados, para que entre en negociación con MP y asuma su compra. Incluso las personas que intervienen en la búsqueda de una empresa solvente lo hacen porque así lo solicitan los propios trabajadores y el sindicato que les respalda.
Tanto SGG como MP han estado negociando desde el punto de vista privado, como es lógico, y llegan a un acuerdo. Un acuerdo que está pendiente aún de ser bendecido por el Ministerio de Sanidad, aunque es una posibilidad que se apuntaba ya en el pliego de condiciones que se publicó para la posterior adjudicación del servicio. Por ello, aun estando pendiente de esa autorización, el gerente de SGG se traslada a nuestra ciudad y entra en negociación con los trabajadores. De entrada, para demostrar la buena voluntad les abonan la nómina de marzo y les prometen que antes de finalizar el mes tendrán en sus cuentas corrientes una paga extra que tenían pendiente. Sin embargo, la respuesta que obtienen de los trabajadores es que no desconvocan la huelga que llevan desde hace varias jornadas si por parte de la nueva empresa no se acepta íntegramente el convenio que tenían pendiente de negociar con MP. Ante esa respuesta, el gerente de SGG no tiene más remedio que marcharse. Así se lo comunica al gerente del Ingesa, Fernando Pérez Padilla. Entonces, a petición del propio delegado del Gobierno, Pérez Padilla invita nuevamente a SGG y concretamente a su gerente a desplazarse a Ceuta para sentarse nuevamente con los trabajadores. En esta ocasión, les dice que vale, que aceptan el convenio, pero que había cuatro puntos sobre los que no estaban de acuerdo, pero vuelve a encontrar la respuesta negativa: “o todo, o nada”.
Por medio se produce la entrada en liza de una empresa denominada Ambulancias Tenorio e Hijos que firma un preacuerdo con el comité de empresa, y como les aceptan en la práctica todos los puntos que piden, los trabajadores le dicen a la Administración que prefieren a esta última. Pero claro, no olvidemos que ha sido SGG la que ha comprado MP porque la misma Administración, a petición de los trabajadores y de su sindicato, la han encontrado.
Y ya entramos luego en otras situaciones más comprometidas, como por ejemplo que el gerente de SGG telefonea a Delegación del Gobierno y denuncia que ha recibido amenazas de que se quiere atentar contra el material de la empresa e incluso contra las propias ambulancias, solicitando la protección de las mismas.
En contactos entre la Administración y los responsables del sindicato que defiende a estos trabajadores se ha conversado en las últimas horas y por lo visto tanto unos como otros no entienden la postura de los trabajadores. En el caso de los representantes sindicales, de manera oficial, se dice que respetarán la decisión de sus presentados. Con lo cual nos encontramos con un verdadero galimatías, pero donde a los mismos trabajadores se les debería pedir un poco más de tranquilidad.
y no intentar tensar la cuerda más de lo debido.






