El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, tuvo la encomienda de ejercer el mando único para sacar a Ceuta de la crisis provocada por la entrada masiva a través del espigón.
La gestión y el desarrollo de acciones que ayuden a salir adelante a esta tierra debieran ser los únicos propósitos para un mando cuyas últimas comparecencias están cada vez más politizadas. Y eso no es bueno, primero para Ceuta; segundo, para una ciudadanía cansada y agotada.
Aprovechando su intervención en el Fórum Europa, Torres puso en evidencia las contradicciones que, a su juicio, marcan las intervenciones de Juan Vivas.
Le acusa de haber variado su discurso: “Yo sé que estamos a pocas semanas de unas elecciones y está pesando el tema electoral”, denunció, tirando de sentimentalismos para sostener una máxima que nadie cree y que resulta impropio de quien, precisamente, debe su gestión a la recuperación de la normalidad.
Y es que, se enroca Torres en acusar a Vivas de defender la entrega de los menores a Marruecos, obviando los traslados a la Península que tanto defendió el propio presidente de la Ciudad.
Tales aseveraciones demuestran que no hay intención de Torres de jugar limpio. Si lo hiciera, recordaría que es el propio Gobierno de España el primero que defendió la devolución de menores y adultos a su país, dentro de la legalidad.
Lo han reiterado cuantiosos ministros en su visita a la ciudad. Lo único que parece causar sorpresa es que sea el presidente Vivas el que lo pida. Entonces saltan todas las alarmas y asoman unas críticas y consideraciones que están bien alejadas de la realidad.
La Ciudad quiere que los menores vuelvan a Marruecos, ya que lo contrario sería premiar un acto que ha provocado el sonrojo y el malestar de la mayoría de ciudadanos.
Parece sorprendente que cuando es la institución municipal la que aboga por trabajar esa vía, por exigir al llamado socio fiable que asuma su responsabilidad, el Gobierno de España se lleve las manos a la cabeza. ¿No es lo que ellos también querían?
No se puede marear la perdiz con mensajes opuestos para convertir esto en un arma arrojadiza de cara al 29N, como tampoco recurrir a los discursos más melodramáticos citando la visión de un niño de 9 años solo por Benzú, sin padres ni nadie que le apoyara, para arremeter contra quienes utilizan el término invasión.
Lo del 30 de julio, ¿qué fue entonces? Perder el tiempo en consideraciones puramente gramaticales no es más que una forma de marear la perdiz ante un asunto de tanta gravedad, dada la cantidad de menores que están en recursos y los que siguen en las calles.
En Ceuta nadie se ha deshumanizado, ni con un niño de 9 años ni con un bebé arrojado por la valla por su propia madre. Y esto es así porque esta tierra lleva años siendo testigo de una inmigración terrible que ha dejado muertos, pero también incidentes.
Buscar al niño de 9 años solo para arremeter contra una institución que pide precisamente lo mismo que el Estado es tan absurdo como ilógico.







El que no juega limpio es vivas, nuestro presidente es el que tiene las competencias en menores y no hace nada, ademas a reiterado en varias declaraciones, que los menores duermen en la calle porque quieren y que a la península ninguno, Vivas esta incumpliendo con sus deberes, si yo fuera del psoe lo denunciaría en la fiscalia por varios delitos, pero bueno esto es ceuta, todos le rinden pleitesia