Una multitud de estudiantes se ha reunido esta mañana en la plaza de los Reyes de Ceuta para reclamar una formación de calidad.
Los alumnos, en edades comprendidas entre 18 y 25 años en su mayoría, exigen unas prácticas que puedan completar a su formación teórica en el Grado Superior de Deportes que cursan en el IES Luis de Camoens, tanto de TSEAS (Técnico Superior en Enseñanza y Animación Sociodeportiva) y TSAF (Técnico Superior en Acondicionamiento Físico). Unas prácticas, esenciales en su proceso de formación, que les han sido arrebatadas.
“Lo que queremos es hacer nuestras prácticas fuera del instituto”, explica Mariam, una de las estudiantes afectadas, presente en esta manifestación.
No tienen prácticas: “Lo que queremos es estar bien formados”
Estefanía, a su lado, tampoco puede ocultar su indignación. “Estamos en formación profesional. Todos los grados de formación profesional son inminentemente prácticos, y sobre todo los de deporte. Me sé la teoría de cómo hacer la natación de crol, pero nunca la he hecho. Entonces me van a dar un título que a mí me dice que estoy formada para dar clases cuando es mentira, porque nunca he tocado el agua en el curso. Lo que queremos es estar bien formados”.
Ante la desesperación por la falta de soluciones, los estudiantes se han visto obligados a convertir las instalaciones de su instituto en un centro deportivo improvisado con todas las limitaciones que eso supone, sin poder disfrutar de una formación práctica de calidad lo que, a largo plazo, incluso supone un riesgo para su inserción futura en el mundo laboral.
El módulo de piscina y socorrismo no se ofrece en la piscina, manteniéndose únicamente en una parte teórica lo que da lugar a una formación incompleta. Lo mismo ocurre con el de ciclismo. “Hacemos bicicleta dentro del instituto, dando vueltas a lo mejor por el patio”, lamenta Mariam. Otras disciplinas como escalada o hípica directamente han quedado anuladas debido a la imposibilidad para buscar una alternativa. “No damos escalada y no se puede ir a la hípica porque no dejan salir”, explica. “Lo que queremos es poder realizar nuestras actividades al aire libre”.
El ICD frente al instituto: “Nos dicen que vayamos, pero nuestro instituto y el ministerio nos dicen que no”
Una situación muy frustrante para los estudiantes afectados. “Es una vergüenza”, comenta otra alumna. “No tenemos normalidad en la clase, y al fin y al cabo lo que queremos es practicar esas asignaturas. Hemos tenido desde el principio la emoción y la motivación de hacer deporte”.
Esa ilusión, sin embargo, se la ha quitado la incompetencia de los órganos correspondientes a la hora de buscar soluciones capaces de responder a la situación que atraviesa la ciudad desde finales del pasado mes de julio que, según explican los estudiantes, es lo que les impide evitar su salida del instituto durante las horas de clase. Incluso las prácticas.
“Ni el director de nuestro instituto ni desde el Ministerio de Educación nos quieren dar permiso para salir porque si nos pasa algo los responsables son ellos”, afirma Estefanía. “Los permisos están dados. El ICD tardó una semana en darnos el permiso para ir a la piscina y ellos nos dicen que vayamos, pero nuestro instituto y el ministerio nos dicen que no”, lamenta.
Clases de piscina en un aula de informática: “Nadie nos dice nada”
Una situación que, además de frustrante, les resulta del todo incomprensible. Lo explica Estefanía. “El ICD está a 380 metros, literalmente contados por nuestros profesores del centro. Podemos ir perfectamente en un recorrido que se puede hacer en menos de cinco minutos andando y no nos dejan ir porque lo consideran peligroso. Son más de diez horas de piscina y estamos haciendo todas en un aula de informática”.
Lo peor de todo es que la solución no se ve ni se le espera. “No nos han dado solución. Nadie nos dice nada, si de aquí al futuro vamos a poder realizar las actividades fuera o si vamos a tener que seguir dando las clases prácticas dentro del aula”, explica Mariam. “Ya llevamos un mes de clases y los profesores ya se han cansado de dar la parte teórica. Ya no tienen nada más para dar”.
Mientras tanto, los estudiantes aseguran que seguirán reclamando unas prácticas que consideran imprescindibles para completar su formación y afrontar con garantías su futuro profesional. No piden más que poder aprender haciendo, dentro y fuera del aula, y contar con las mismas oportunidades que cualquier otro alumno de Formación Profesional. Por ahora, la incertidumbre continúa y, con ella, el temor de que el curso avance sin que puedan recuperar esa parte fundamental.






