Este 30 de septiembre se cumplen dos meses desde que Ceuta no volvió a ser la misma después de la invasión. Le arrebataron su tranquilidad, su belleza, su olor a mar, tierra y convivencia.
Ahora, Ceuta ha visto convertidas sus tierras en un CETI, sus montes están ahogados de basura y miles de personas sin identificar siguen deambulando nuestras calles ajenos a la ley.
Durante días, las calles se llenaron de personas que habían conseguido entrar desde Marruecos. La ciudad quedó desbordada y muchas familias optaron por cerrar las puertas de sus casas y esperar.
Dos meses después, los recuerdos siguen presentes. Miedo, angustia, incertidumbre y una sensación de desprotección aparecen una y otra vez en los testimonios recogidos por El Faro en el centro de Ceuta.
"No salgo"
“Yo vivo en Los Rosales y no salgo para nada, porque me da miedo”, cuenta una vecina. Tiene 73 años y asegura que, aunque ha vivido otras entradas, nunca había visto algo parecido. “Han entrado cien, han entrado a lo mejor trescientos, pero como ahora no. Yo en mi vida he visto eso”.

Para Carmen, aquel día tuvo además un componente personal. Su pareja es militar y se encontraba sola en casa cuando comenzaron a llegar las noticias. “Yo estaba cagada de miedo. Me tuve que juntar con las vecinas porque me vi sola en un piso”, relata. Las mujeres decidieron permanecer juntas para sentirse más seguras.

Dos días encerrados en casa
El confinamiento fue otra de las imágenes que dejó aquella jornada. Algunos vecinos recuerdan haber permanecido en sus viviendas durante horas e incluso días, mientras las imágenes de las calles no paraban de salir en televisión.
“Estuvimos encerrados en casa durante dos días, sin poder salir, porque esto era imposible”, relata uno de los entrevistados.
En otros puntos de Ceuta, la llegada masiva se vivió directamente en las calles. Un matrimonio de personas mayores que acudía al médico recuerda cómo una multitud que corría por la vía pública estuvo a punto de tirar al suelo a la mujer.
“A mi mujer por poco la tiran. Venían de arriba corriendo, le dieron con el codo y por poco la tiran”, explica el hombre. Asegura que las calles estaban llenas y que entonces comprendieron la dimensión de lo que estaba ocurriendo.
Ceuta, una ciudad paralizada
Otros testimonios hablan de una ciudad paralizada. “Fue una confusión total porque aquello fue inesperado y nos cogió a todos de sorpresa”, recuerda otro vecino, que siguió los acontecimientos desde su casa a través de las noticias.
La emoción aparece también al recordar aquellas imágenes. Una mujer describe aquel día como “el peor” que ha vivido y se emocionó al recordarlo. “Recuerdo no poder salir. Ver pasar y pasar gente, cientos de tíos por la frontera, como el que iba a pasear”, continúa su marido ella no pudo continuar.

Robos, viviendas ocupadas y miedo
Entre los testimonios recogidos por este periódico también aparece el relato de una vecina que asegura haber sufrido un robo después de que varias personas accedieran a su vivienda.

Según cuenta, algunas personas subieron desde la calle hasta su azotea y posteriormente accedieron al patio. Afirma que le sustrajeron un teléfono móvil y una cartera con 1.000 euros.
Esta persona había ayudado previamente a varios inmigrantes, proporcionándoles agua y alimentos, y terminó siendo víctima del robo. “Por eso ahora tengo un juicio. Están presos”, relata.
"Defendiendo nuestras casas"

Otro vecino resume aquellos momentos con una frase: “Pues así estamos defendiendo nuestra casa y nuestro país”. Su testimonio refleja una de las sensaciones que más se repiten entre quienes vivieron las entradas desde sus barrios: el temor a que sus viviendas y su entorno dejaran de ser seguros.
Imágenes impactantes
También hubo quienes, desde fuera de Ceuta, siguieron la situación con preocupación. Una persona llegada desde la península explica que recibió las imágenes a través de los medios y las calificó de “impactantes”.

Otra visitante, que se encontraba en la ciudad para ver a su hija, reconoce que no vivió los hechos en primera persona, pero considera que fue “una pena” y reclama una solución.
Un miedo que no se va
Dos meses después, los recuerdos siguen ligados a las imágenes de las calles llenas, las personas corriendo, las viviendas cerradas y los vecinos refugiados en sus casas.
Para muchos ceutíes, aquel 30 de julio marcó un antes y un después. La ciudad continúa intentando recuperar su rutina mientras aquellos testimonios recuerdan cómo el miedo se instaló en cada barrio y no se va.






En ceuta también viven Marroquies, la musulmanes de ceuta hablan el castellano perfecto, hay de todo en la v... del señor
Hay los SIONISTAS DE CEUTA, que mala memoria, porque los que entraron son Marroquies ,muy amigos de los judíos, el 7 0ctbre fue un acto de Netanyahu contra el pueblo judíos, esta demostrado,pero algunos sionistas de ceuta utraderechistas son eso el odio personalizado ( espero que lo publiquen)
Pues los marroquies que viven ahi ni siquieran dominan el castellano de pema escucharla
Y los demas muy calladitos que están
Ni será, el daño hecho ya es incurable.