Llueve y hace frío. Ella se resguarda en una callejón frente al Ayuntamiento de Toledo, ciudad en la que asegura residir desde hace 25 años. Rania Hayay Kotbe, natural de Castillejos aunque criada con su tía en la barriada ceutí de Hadú y con otros parientes en la Almadraba, lleva 15 días instalada frente al Consistorio para que le concedan una vivienda de alquiler social.
Gracias a la caridad de los vecinos que le llevan bocadillos y al personal de un bar cercano que le acerca un café para entrar en calor, Hayay se mantiene pese a las inclemencias del tiempo. Esta ceutí de adopción tuvo que abandonar la vivienda del barrio de San Antón, Toledo, en la que residía de alquiler porque no podía hacer frente a los últimos cuatro pagos mensuales, según manifesta la propia Rania.
Esta mujer separada y de 52 años, que sostiene que lleva reclamando un alquiler social desde 2007, señala que existen viviendas de este tipo que pertenecen a la Junta o al Ayuntamiento, en el barrio de Santa Bárbara o en la Plaza de Padillla del Casco Histórico, pero que ninguna de estas dos administraciones responden a sus peticiones.
Rania declara que no quiere estar en “albergues o pisos pateras, ni tampoco en la Iglesia o en los cajeros”, ella quiere pagar un alquiler “honradamente” pero a un precio más bajo del que pagaba, porque, según dice, con 400 euros que cobra de subsidio no puede hacer frente a los gastos de todo el mes. “Me puedo permitir un alquiler de 150 a 180 euros”, destaca Rania.
En este sentido, señala que tiene que mantener a una hija de 19 años que estudia Económicas en Madrid y no tiene para pagarle el transporte, los gastos de comida o el material. Rompe a llorar cuando habla de su hija y recuerda que no la ve desde hace días. “Mi hija es muy buena estudiante. Sacó matrícula de honor y por eso no tuvo que pagar las tasas”, explica orgullosa; “ahora se queda en casa de una amiga a dormir porque no tiene para pagar un alquiler ni para venir a verme”, lamenta.
En relación a su petición de viviendas con alquiler social, Rania explica que ya se reunió con el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, para solicitarlo aunque, según critica, no recibe respuesta ni de él ni de la concejala de Bienestar Social, Ana Saavedra, al tiempo que ha añadido que sólo le ha llamado la trabajadora social del Consistorio toledano para decirle que este tipo de viviendas no estaban disponibles.






