Vamos a organizarnos, no tomar decisiones con las tripas, ser valientes y afrontar las circunstancias por las que estamos pasando.
En estos días, pasaron una encuesta muy elaborada sobre la posibilidad de secundar una huelga en la enseñanza, se preguntaba si podríamos resistir hasta seis meses.
Leí las propuestas de la Junta de Personal Docente, a la que pertenezco, reclamando medidas de seguridad. Me llega la noticia del despliegue de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para garantizar la protección de los alumnos.
Muchos padres comentan la posibilidad de no llevar a sus hijos a los colegios e institutos. Otros padres se manifiestan para que los colegios no estén cercanos a las zonas habilitadas para los migrantes. Los barrios se manifiestan por la cercanía de estas construcciones.
Todo es lento en la tramitación de expedientes. Parece que cada vez estamos peor: no avanzamos, más peleas, más casos de agresión, más miedos.
Ahora el Gobierno no consultará con la ciudad la ubicación de los centros de acogida temporal al no llegar a acuerdos. Siguen zonas colapsadas y el desasosiego campa a sus anchas.
Mañana se pone en marcha la enseñanza. Si decidimos entre unos y otros que se paralice habremos hecho un daño irreparable de consecuencias muy graves.
Boicotear el funcionamiento de colegios e institutos de la forma y manera que sea es una derrota y no podemos ni tenemos derecho a hacerlo. Ceuta resistirá y la prueba la tendremos el martes cuando los chicos y chicas llenen las aulas.
Pediremos, exigiremos, denunciaremos, reclamaremos, gritaremos..., pero el curso tiene que empezar. Trabajaremos codo con codo, nos reiventaremos y daremos ejemplo al mundo que nos mira desde todas partes.






