Un menor marroquí de algo más de 17 años de edad ha fallecido en el centro de realojo temporal de Ceuta La Esperanza.
Según los primeros indicios, se trata de una muerte natural. El menor estaba siendo tratado por un cuadro de diabetes severa, de la que ya estaba siendo controlado por el área de menores de nuestra Ciudad desde que entró en Ceuta este pasando mes de julio tras las continuas avalanchas de inmigrantes procedentes de Marruecos a través del Espigón del Tarajal.
El joven se encontraba en su habitación. Otro compañero lo encontró sin vida al ir despertarlo llamando los educadores del centro de acogida temporal, ubicado en el barrio de Hadú.
Confirmada la noticia, se activaron todos los protocolos informando a los responsables y a los sanitarios del centro. Más tarde se ha personado en el centro de acogida la funeraria para proceder a la retirada del cadáver y llevarlo a la Sala de Autopsias para la práctica de los análisis pertinentes al objeto de conocer las causas de esta muerte en un principio asociada al cuadro de hipoglucemia severa que padecía.
Más de 1.400 menores siguen bajo tutela en Ceuta tras la avalancha
La crisis migratoria desencadenada a finales de julio sigue teniendo una de sus principales consecuencias en el sistema de protección de menores de Ceuta. Según los últimos datos ofrecidos por la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, 1.478 menores permanecen acogidos en los centros de protección de la ciudad autónoma, una cifra que evidencia la enorme presión que soportan los recursos destinados a la infancia.
La responsable ministerial ha defendido la necesidad de impulsar traslados a la Península para aliviar la situación, señalando que existen alrededor de 500 plazas de acogida disponibles a través de entidades colaboradoras, además de otras vías como los acuerdos entre comunidades autónomas o el acogimiento familiar.
Rego también ha destacado un cambio significativo en el perfil de los menores llegados durante la crisis, con la identificación de unas 700 niñas y un aumento de menores de muy corta edad, algunos de ellos por debajo de los 13 años.
La situación de estos menores se ha convertido en uno de los principales desafíos derivados de la entrada masiva registrada en Ceuta a finales de julio, manteniendo al límite la capacidad de acogida de la ciudad autónoma.







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