La AD Ceuta sigue mostrándose cerca de su gente. A pesar de encontrarse a muchos kilómetros de distancia, el equipo caballa continúa mostrando su apoyo hacia toda la ciudad. Ante el RCD Mallorca, en su visita al estadio de Son Moix, los futbolistas ceutíes, esta vez visitantes, volvieron a salir al campo con otra intención además de competir: la de dar voz a la ciudad autónoma.

Un gesto de protesta y solidaridad
El fútbol, en Son Moix, volvió a servir de altavoz. “El fútbol se está convirtiendo en ese altavoz. Quiero agradecer ayer a la afición del Atlético de Madrid, el Castellón…”,comentó José Juan Romero, entrenador del equipo, en una entrevista reciente en referencia a todos los estadios en los que las personas se han unido durante estas semanas por algo más que solo los colores de un equipo.
Tal y como sucedió hace una semana en el Alfonso Murube, esta semana le tocó al estadio del RCD Mallorca. Allí, los jugadores de la AD Ceuta volvieron a tardar algo menos de un minuto en poner el balón en juego. Durante ese tiempo permanecieron abrazados, a modo de protesta de la situación que vive la ciudad.

Aplausos y banderas en Mallorca
Los del Mallorca, por su parte, respetaron el momento de reivindicación acompañando a los caballas en el sentimiento. También se notó el apoyo desde las gradas de Son Moix, que se llenaron de banderas de España y aplausos sonoros en reconocimiento a los ceutíes.
Un momento que trascendió mucho más allá de fútbol, para convertirse en un mensaje político y social, pero sobre todo humano y solidario, con el que desde Palma de Mallorca se volvió a demostrar que Ceuta no está sola en su lucha por una causa nacional.
La imagen de los jugadores caballas abrazados sobre el césped volvió a recorrer las redes sociales y a convertirse en uno de los momentos más destacados de la jornada. Una acción sencilla, pero cargada de significado, que refleja el vínculo existente entre el equipo y la ciudad.
La AD Ceuta vuelve a demostrar así que representar a la ciudad no consiste únicamente en defender sus colores durante los noventa minutos. También supone llevar su voz allá donde juegue y aprovechar cada escenario para recordar que, aunque el equipo esté lejos de casa, Ceuta permanece siempre presente.






