En situaciones tan graves, tan extremas como las que vive Ceuta no cabe más que la unión. Las siglas, las ideologías o los intereses partidistas no entran en un escenario en el que está en juego el futuro de esta ciudad.
La Junta de Portavoces dio este viernes un ejemplo de unidad, responsabilidad y madurez al hacer pública una declaración institucional necesaria en estos momentos, una relación de compromisos e intenciones que es la que esperan los ciudadanos.
Ceuta está en una situación límite, con graves riesgos que amenazan su desarrollo y avance, con preocupaciones que marcan su día a día. Esta Ceuta, la que ahora vivimos, nada tiene que ver con la anterior a un 30 de julio que lo revolucionó todo, a un 30 de julio en el que se produjo una auténtica invasión con la llegada del mismo número de población que tiene esta tierra. Fue una clara agresión, una falta de respeto, un ataque directo a la integridad territorial.
Hoy, la sociedad ceutí está nerviosa, camina con miedo, rechazo y temor a más presiones desde Marruecos que no hagan más que tensionar a esta sociedad.
Urge la adopción de medidas que hagan reaccionar el actual sistema. Urge recuperar el modo de vida que teníamos, la tan deseada normalidad, ese día a día basado en proyectos, retos y ambiciones. Ese día a día alejado de los complejos y el miedo que ahora embargan a la ciudadanía.
El Gobierno de la Nación no ha estado a la altura de lo que necesitaba esta tierra. Ha llegado tarde, mal, con un comportamiento bronco, sin tener en cuenta que esta sociedad la estaban rompiendo poco a poco.
De ese nefasto comportamiento, tan impropio como difícil de entender, llegan estas consecuencias. Y no son precisamente buenas.
Se están produciendo serias amenazas hacia nuestra convivencia, se están quebrando modos de pensamiento, dañando lo que tanto costó trabajar.
Si a esto le sumamos intereses externos para provocar inestabilidades, podemos toparnos con una situación adversa e insana.
Hay grupos interesados en quebrar la convivencia, en provocar disturbios, en causar enfrentamientos. Son desestabilizadores de profesión que no hacen sino generar más daño en una sociedad caballa que está dolida, molesta, afectada en su corazón y en el sentimiento.
Hay que ser fuertes. Ya lo hemos sido al recibir un mazazo histórico, al soportar prácticamente un mes sin reacciones políticas de envergadura.
Por eso ahora hay que seguir en esa línea. Una línea en la que se debe protestar porque es legítimo y sano hacerlo, pero siendo razonables, sin superar líneas rojas, sin dejar que elementos radicales se entremezclen con el sentir caballa persiguiendo sus propios intereses. No lo hacen por apoyar a esta tierra que ahora tiene el duro trabajo de salir adelante como pueda.
La Junta de Portavoces hizo una llamada este viernes a la convivencia y al respeto. La sociedad ceutí sabe cómo debe comportarse, pero debe tener cuidado con quienes, de igual manera, quieren apropiarse de ese sentimiento de pesar y de ese dolor para sus propios intereses, nada más.
No se debe caer en ninguna trampa. Ceuta tiene ya demasiados problemas como para que vengan salvapatrias interesados que solo causarán más daños y dolor.






