La cafetería Van Gogh, en la plaza de la Constitución de Ceuta, presentará este lunes una denuncia ante la Policía para que se refuerce la vigilancia sobre el establecimiento tras semanas de tensiones entre su plantilla y grupos de inmigrantes llegados en la entrada masiva del 31 de julio.
Su responsable relata a El Faro de Ceuta que ocupan las mesas sin hacer consumiciones, cargan los móviles en los enchufes del local y entran a los baños "como si fueran públicos", y que sus trabajadores encajan "amenazas tras amenazas" cuando les piden que no lo hagan.
Mesas, enchufes y baños: "Entran sin pedir permiso"
El problema se repite a cualquier hora: grupos que se sientan "siete en una mesa" sin consumir y piden cargar el móvil o un café. "No voy a decir que me niegue a atenderlos; es que no puedo, no doy abasto con mi clientela", subraya el responsable, cuyo equipo lo traslada "con toda la educación del mundo".
Una de las empleadas detalla que también entran "sin pedir permiso, por las rampitas" hasta el alargador del ventilador y las PDA para cargar sus teléfonos. "Y si les decimos algo, somos los más malos del mundo", lamenta. A ello se suma el estado en que, aseguran, quedan los baños.
El día a día de la plantilla: "Ya te pillaré por la calle"
La respuesta, relata la empleada, son las intimidaciones: "ya te pillaré por la calle", "me he quedado con tu cara" o fotografías a los camareros. Ella ha recibido comentarios por ser mujer —"ya que eres mujer, pues ya te mandaré alguna"— y, este mismo lunes, un reproche por su origen: "Tú eres mora como nosotros, te debería dar vergüenza". "Son amenazas tras amenazas, ya todos los días. Ya no sabemos qué hacer", resume: "Ya son 18 días trabajando sin saber si van a reaccionar bien o mal con nosotros".
Desde la empresa recalcan que el 80% de su plantilla son musulmanes españoles: "Están cumpliendo con todas las normas y, por ser musulmanes españoles, están siendo criticados y amenazados". La plantilla, añaden, teme represalias contra ellos o contra el local.
Una denuncia por indicación de la Policía
La situación se ha vuelto a repetir este lunes: los camareros alertaron al responsable del local. Llamó a la Policía y fueron los propios agentes quienes le recomendaron denunciar "para que vengan a estar más pendientes de nuestro negocio". La denuncia se formalizará esta tarde para "que velen por la seguridad de los empleados y de los clientes".
Apunta que una ONG de "un par de chicas extranjeras" recorre la zona "con unos cargadores gigantes de móviles", lo que a su juicio explica que "cada vez haya más personas en la plaza". Aun así, asegura no buscar "nada perjudicial ni para mi negocio ni para la gente de Ceuta": "Esto es solo para intentar mantener un equilibrio. Hay que ponerse manos a la obra; esto no puede ser".
Dos semanas y media después del 31J
La crisis arrancó la madrugada del 30 al 31 de julio, cuando miles de personas cruzaron a nado por el espigón del Tarajal tras días de llegadas por varios puntos del litoral. Las fuerzas de seguridad llegaron a calcular 49.000 entradas y, a 10 de agosto, seguían en la ciudad entre 8.000 y 11.000 personas; el Defensor del Pueblo ha exigido ya respuestas.
La misma plaza de la Constitución acogió el 10 de agosto la concentración de más de 10.000 ceutíes para exigir soluciones. Mientras, la dirección insiste: se deben primero a sus empleados, cuya seguridad es la prioridad, igual que seguir dando buen servicio, como siempre, a todos los caballas.







Hay que salir a la calle, YA.....Tenemos que defender nuestra ciudad....y a nuestras familias...
Están empezando a ser hostiles, lo que no saben que el pueblo de Ceuta también se está hartando y a ver quien tiene mas cjnes..
Pobre empresario y pobres trabajadores! Los ilegales con sus trampas, su pillería para usar unos baños privados y tener electricidad gratis. No sé si el local puede preparar una especie de código de conducta de los clientes y poner por ahora unas restricciones para que los ilegales no se aprovechen. Y lo peor es que estará perdiendo clientela de Ceuta porque no querrán estar con un grupo de inmigrantes al lado, gritando y con la peste que echan algunos.
Es sangrante que encima que entran en nuestro país de forma ilegal vayan amenazando a los españoles. Qué pasaría si un español entrase en Marruecos y se pudiese a amenazar en sitios públicos a los marroquíes??
Esto se está yendo de las manos. Se están apoderando poco a poco de nuestra propia ciudad y como no se les pare los pies cada vez se van a sentir con más poder y cada vez nos van a arrinconar más. No podemos tener miedo de ellos en nuestro propio país.
La solución poned un vigilante de seguridad y reservado el derecho de admisión. Todas las mesas reservadas y en mi local mando yo y nadie mas. Aparte he visto a esas dos perroflautas dando instrucciones. Cualquier día aparecen diciendo que las han violado.