Le cayó un auténtico chaparrón a la AD Ceuta en forma de una contundente derrota por 5-1 frente al FC Andorra, y también le cayó a la afición caballa en las gradas. Literalmente. Una lluvia incesante cayó durante todo el partido sobre los algo más de 50 desplazados desde la ciudad autónoma para acompañar al equipo su visita al Estadi Municipal d’Encamp.
Allí vivieron una experiencia de lo menos placentera. Dos horas sentados bajo una intensa lluvia en la zona visitante que mojó y caló. A todos, también a personas mayores y niños. “Nos empapamos como si nos hubiéramos metido en el agua de la playa”, lamenta Tomás, uno de los aficionados consultados por este medio. “Calcetines, carteras, móviles… Todo mojado. Estaba cayendo una tromba que no era normal”.
Bajo una tromba durante más de dos horas: "Fue bastante desagradable"
Mientras, a escasos metros de allí, la zona de tribuna permanecía cubierta, resguardada de la lluvia intensa. La zona destinada, en principio, para ser ocupada por los aficionados locales. Una zona que, curiosamente, ni siquiera estaba ocupada. “No estaba ni a la mitad de su capacidad”, denuncia Tomás.
Una situación que no es de extrañar, teniendo en cuenta que, como asegura este aficionado caballa “aquí en Andorra no hay afición por el fútbol. La ciudad tiene su ritmo. Todo el mundo es ameno y educado pero, en las horas antes del partido, no vimos ni a una sola persona con la camiseta del Andorra”.
Ni en las calles, ni tampoco en las gradas del estadio d’Encamp. Por ello, la afición caballa solicitó mudarse a la zona de tribuna para resguardarse de la lluvia. Una petición que les fue denegada. “No nos dejaron. Fue bastante desagradable”, lamenta Tomás. “La misma seguridad del campo no se lo explicaba”.

Un trato extraño
Una situación diferente a la que vivieron el pasado mes de mayo, coincidiendo con la última visita de la afición de la AD Ceuta a Andorra, donde se les permitió cambiar de zona para evitar permanecer dos horas a pleno sol. “Nos cambiaron sin problema, por eso nos pareció un poco raro. Espero que no sea porque la última vez les ganamos”, comenta Tomás entre risas.
Así, la vuelta de la afición caballa a Andorra dejó sensación realmente amarga: la contundente derrota del equipo sobre el césped y un auténtico chaparrón en la grada visitante, donde más de medio centenar de aficionados tuvieron que soportar durante todo el encuentro unas condiciones que, aseguran, podrían haberse evitado.






