La Agrupación Deportiva Ceuta comenzó con el peor pie posible la temporada. En los planes de ningún equipo está caer de esta manera: un 5-1 abrumador en el primer baile de la campaña 2026-27.
No es plato de buen gusto echarse a andar en el curso en esta situación. Un equipo que iba a Andorra con la mente en casa, con las piernas pesadas y con una sensación agridulce que se vio en cada tramo del césped a lo largo del partido.
Los datos, evidentemente, son demoledores. Cinco goles a uno. 25 tiros (11 de ellos a puerta) ante 5, (1 de ellos a puerta). La posesión de un 63% a 37%. Un equipo que fue dominado en la totalidad del encuentro.
Para olvidar
Para olvidar se queda este resultado. Un encuentro donde se vio a un Ceuta necesitado de ideas para sobrevivir sobre el verde. No había manera de recuperar el balón, de sacarlo ni llegar a generar dudas en la zaga andorrana con él. De hecho, el acercamiento más claro del Ceuta llegó en el minuto 2’.
Ocurrió así: Kuki mandó un balón filtrado hacia Omar Sadik y este se la dio a un Marino Illescas que venía por detrás. El ecijano llegó a darle al balón mandándola al poste. No hubo un peligro mayor para el Ceuta en todo el partido.
¿Cómo pudo ocurrir? Hay muchos factores si nos centramos en lo futbolístico que, centrado a un estado de ánimo enrarecido, se ha sumado para crear un cóctel que invitaba a la derrota y solo en la derrota.
El primer factor es el de un Ceuta que ante todo manifestó no comprender cómo juegan este partido con la situación en la que se encuentra la ciudad autónoma.
El segundo factor, de valor menor importante en las preocupaciones actuales, pasa por la táctico. El segundo de Carles Manso, Antonio José Sánchez, ex segundo del Ceuta, sabe que Romero en su ajedrez siempre hace los mismos movimientos, y eso ayudó a que los tricolores hallaran una forma de encontrar las cosquillas y hacer mucho daño al Ceuta, haciendo imposible que los caballas tuvieran el balón y teniendo los del Principado ese puntito extra que les hacía llevarse todos los duelos, por arriba y por abajo.

El medio del campo, capitaneado por Efe Akman, que llevaba a la batuta siendo un joven de 20 años, hacía imposible que el Ceuta controlara el medio y le diera su ritmo al partido. El turco fue un dolor de cabeza para los caballas.
Otros a tener en cuenta eran Jordi Cano y Thomas Carrique. La banda de Matos y Camacho pereció ante la superioridad que mostró el dúo. Ambos cocinaron los dos goles que más golpearon al Ceuta, el primero y el segundo.
Carrique, exceptuando la asistencia, generó cuatro pases clave por su lado. Además de lograr 7 recuperaciones, 10 intercepciones y un 100% en entradas. Jordi Cano, por su lado, dio tres pases clave y solo falló en dos regates. Ante tal superioridad por la banda, el Ceuta fue anulado.
También cabe señalar la presencia de Martí Vilá. El Andorra supo que el Ceuta genera superioridad por als bandas e hizo especial hincapié en que ni Camacho ni Cedric se sintieran cómodos.
Una nota positiva, si es que se puede rescatar, es que el Ceuta generó sus dos ocasiones más claras con sus extremos suplentes, siendo una gol y otra un fallo cantado de Jordi Escobar. Con Mmah y Koné frescos, consiguieron encontrar las cosquillas del Andorra, pero aquello ya fue tarde.
Fue tan tarde que se ve que en los goles tercero, cuarto y quinto, el equipo caballa los recibe por fallos de concentración, traducidos en pérdidas y malas colocaciones. La mente, en otro lado. Los fallos, de jugadores del filial que dieron un paso adelante por necesidad cuando, a lo mejor, todavía no estaban en condiciones de hacerlo.

Para recordar
Para recordar está el debut previo en la categoría, el 15 de agosto de 2025, cuando el Ceuta se llevó un baño considerable del Real Valladolid, recibiendo un 3-0 sin piedad. En ese partido, incluso se vio a un Ceuta más perdido que este que se vio en el Nou Estadi d’Encamp.
Eso hace recordar una realidad, esta liga tiene 41 partidos y dos choques la historia puede cambiar por completo. Faltan que lleguen jugadores que el club aseguran que así lo harán. Faltan piezas y recobrar confianza. Cuando llegue junio, este 5-1 se verá en la tabla de puntos de la misma manera que si hubiera sido un 1-0.
El Ceuta tiene mucho trabajo por delante, pero ni un debut desagradable, ni una imagen puntual de inferioridad pueden cambiar la identidad de un equipo que ha demostrado agarrar el timón cuando más fuertes son las corrientes. La calma, de nuevo, será la única compañera que debe tener tanto equipo como afición. Por mucho que la ilusión de esta primera victoria hubiera sido muy importante.

Para levantarse
Porque ahora queda el debut en el Alfonso Murube. Esa cita que nace solo para levantarse. Olvidar el desastre de Andorra y llenar el Alfonso Murube con caballas dispuestos a dejarse la garganta en un partido que, más que nunca, necesitará a sus aficionados, a sus ceutíes haciendo una olla a presión.
Da igual que el que esté delante sea Las Palmas, un candidato al ascenso. El Ceuta, lo que tiene delante es su imagen, una reivindicar. Puesto que La Liga, muy preocupada por las invasiones cuando la Guerra de Ucrania, ahora no quiere tener detalles con el Ceuta más que un post protocolario en redes, tendrá el equipo que alzar el grito. Los vacíos tienden a llenarse, que ese vacío de apoyos tenga aliento ceutí.






