La cercanía con la península Ibérica, el elevado número de abandonos de recién nacidos -24 al día, según la ONG marroquí Solidaridad Femenina-, la transparencia del proceso judicial y la buena salud de los bebés, hijos de madres solteras, convirtieron a Marruecos desde 1995 en un país de adopción para los españoles. En 2011, último año de normalidad en el proceso, los tribunales marroquíes otorgaron 254 kafalas a extranjeros, sobre todo a españoles, en su mayoría catalanes.
Para intentar superar el bloqueo Ruiz-Gallardón envió el lunes pasado al director general de Cooperación Jurídica Internacional, Ángel Llorente, a Rabat para reunirse con el responsable de justicia del país vecino, Mustafá Ramid. Le comunicó la intención del Ejecutivo español de forzar por ley a los españoles que tutelen a niños marroquíes o subsaharianos, acogidos en orfanatos de Marruecos, a respetar la kafala.
Pero Marruecos no se fía. Algunos diarios acusan a los extranjeros de “comprar niños” sin aportar la menor prueba. Un juez de Agadir ha pedido que los futuros tutores pasen un examen teológico para demostrar que poseen conocimientos suficientes del islam para poder educar a los niños en esa religión. Las familias españolas han sido suspendidas.
A la espera de la respuesta al ministro de Justicia español, las familias continúan esperando poder sacar a los niños del país y algunas, incluso, se han trasladado a residir a Marruecos para conseguirlo en el futuro.
Entidades ceutíes se opusieron en su día a este hecho
Hace unos meses, varias entidades trasladaron la queja al área de Menores sobre que familias cristianes adopten a menores marroquíes y los eduquen en otro credo. Entonces decidieron que fomentarían la adopción en diferentes mezquitas de la ciudad para que familias musulmanas se ocuparan de estos niños que por una u otra razón estaban desamparados. Fueron la Asociación Al Ambar y la Unión de Comunidades Islámicas de Ceuta las que trasladaron a la opinión pública un tema que ellos consideraban entonces “muy preocupante” debido al número de quejas que estaban recibiendo sobre la adopción y acogimiento de menores musulmanes por parte de familias cristianas en la península. En este sentido, el presidente de la comunidad, Laarbi Maateis explicó que “las cosas no se están haciendo bien porque incluso conocemos casos de varios hermanos que terminan cada uno en una comunidad autónoma con lo que eso supone para los menores incrementando el desarraigo”. Lo peor a su juicio es que “iban familias como tíos u otros familiares que se comprometían con el cuidado de los pequeños y se les negaba, algo que no entendemos, menos aún cuando la Ciudad que es la responsable de esa tutela permita que ocurran estas cosas”. La Comunidad Islámica se ha comprometido a difundir en las mezquitas un mensaje de solidaridad entre las familias de credo musulmán y se llevarán a cabo cursos de formación para informar a los vecinos sobre los criterios y pasos a seguir para llevar a cabo una adopción. “España es un estado aconfesional, pero la confesión religiosa está por encima de eso y a nuestro juicio debemos ser respetuoso con ella”, dijo.






