“No llego a gritar y te prometo que se la iba a clavar”. Con estas palabras, una vecina de Hadú relata uno de los episodios que mejor refleja el clima de tensión y miedo que, según los residentes entrevistados por FAROTV, se vive estos días en distintas barriadas de la periferia de Ceuta.
La mujer caminaba junto a una compañera cuando observó a un joven corriendo detrás de otro con una pequeña navaja en la mano, parecían menores. El joven que iba delante no parecía haberse percatado de lo que ocurría a su espalda.
“Veo un niño corriendo con una navaja pequeña, con una navaja chiquitita, y que se la iba a clavar al chico por detrás, y el otro no lo había visto”, explica.
“Corre, corre”
Su reacción fue inmediata. Comenzó a gritar para advertir al joven: “Corre, corre, que te va a clavar la navaja”.
Todavía alterada por lo sucedido, la testigo reconoció que continuaba con el corazón “a mil”. “El otro iba tranquilo”, explica, insistiendo en que el ataque se habría producido por la espalda y sin que la víctima pudiera anticiparlo.
Para ella, el episodio es una muestra de la inseguridad que se viven en las calles.
Hadú, entre el cansancio y la preocupación
El suceso se produce en un contexto de creciente desgaste entre los vecinos de Hadú. FaroTV ha recorrido la barriada para conocer cómo están viviendo sus residentes la situación y el mensaje predominante es de preocupación, miedo y falta de confianza en que la situación pueda resolverse a corto plazo.
Algunos ciudadanos dicen haber notado este jueves una disminución de la presencia de inmigrantes respecto a los últimos días, aunque consideran que siguen siendo demasiados y que este descenso podría deberse a los rumores de una posible devolución, por lo que podrían “estar escondiéndose”.
“Está como estaba”
Otros directamente aseguran no apreciar cambios. “Esto está lo mismo que estaba”, señala una residente, que asegura encontrarse con personas inmigrantes allá donde va.
“Las playas están minadas, en los barrios se esconden”, afirma, antes de admitir que apenas sale a la calle porque tiene miedo.
Ese temor también aparece vinculado a los comercios. Una comerciante entrevistada asegura que la situación está afectando “bastante” a la actividad comercial porque parte de la población, especialmente las personas mayores, ha dejado de acudir a los mercados por miedo.
Militares y policías, una presencia que no convence
La presencia de efectivos de seguridad también centra buena parte de las conversaciones. Algunos vecinos han visto policías y militares, especialmente en determinados puntos y supermercados, pero otros aseguran que no perciben un refuerzo suficiente en las calles.
“Yo he visto algunos militares, pero claro, si no pueden hacer nada, ¿para qué los queremos?”, lamenta un residente.
“Hasta que no se vayan, no me lo creo”, dice una vecina refiriéndose a los inmigrantes que aún permanecen en Ceuta al ser preguntada por un posible aumento de las Fuerzas Militares tras la visita de la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Una ciudad agotada y una esperanza cada vez menor
Las entrevistas reflejan también una ciudadanía que empieza a sentirse agotada. “Yo creo que sí”, responde un vecino cuando se le pregunta si la población está perdiendo la esperanza. “A esto tienen que darle ya una solución”, añade.
“Nada, de momento nada”, responde al ser preguntada por las sucesivas visitas de miembros del Gobierno a Ceuta y su posible efecto en una mejora para la situación que atraviesa la ciudad.
Una mujer cuenta incluso que esta misma mañana había efectivos militares en las inmediaciones de su portal y lamenta que, pese a su presencia, “no pueden hacer nada”. “Los disuelven de los portales pero cuando se van los militares o la policía vuelven”, lamenta esta vecina preocupada y cansada.
Mientras tanto, quienes viven en Hadú siguen mirando sus calles con una mezcla de cansancio, incertidumbre y temor.
La escena presenciada por FaroTV, una carrera, una pequeña navaja y un grito desesperado para evitar un posible apuñalamiento a plena luz del día, termina convirtiéndose en el reflejo más realista de la preocupación que los vecinos repiten una y otra vez: “Esto no es manera de vivir”.





