Pérez Triano entiende, y con buen criterio, que “la crisis que atraviesa Ceuta exige toda su atención y dedicación”.
Todos los delegados del Gobierno han asistido a dichos actos de celebración del día de nuestra Patrona, nuestra Virgen y Madre Santa María de África.
El delegado entiende que “no es solo un deber institucional, sino que constituye un honor la asistencia”.
Las circunstancias excepcionales que vive Ceuta exigen, en estos momentos, toda la atención y la dedicación de la Delegación del Gobierno. La respuesta a las necesidades que se siguen planteando en numerosos barrios de la ciudad, la coordinación de la asistencia a los menores no acompañados, los entierros de las víctimas, la seguridad de los barrios de la periferia, en definitiva, la gestión derivada de los recientes acontecimientos le impiden participar en la celebración.
Por respeto a nuestra Patrona y para que todo funcione bien se entiende que las funciones del delegado del Gobierno deben estar en en puesto de coordinación: seguridad, logística, atención a cualquier acontecimiento que dificulte la prestancia que nuestra Patrona se merece en nombre de los miles de ceutíes que nos sentimos arropados bajo su amparo.
“Quiero dejar constancia de que esta ausencia no supone, en modo alguno, un desaire hacia nuestra Patrona; todo lo contrario, es cumplir con la responsabilidad que la situación actual exige y de permanecer donde más necesaria es la acción del Estado”.
Pérez Triano se encomienda a que nuestra Santa Madre nos acoja bajo su manto y que Ceuta pueda mirar al cielo en oración y fervor para volver a la normalidad que tanto necesitamos. Ruega el delegado la protección de nuestra Santa Madre y reza con los ceutíes para que la oración del pueblo sea escuchada.
Imagino que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, nuestro presidente Vivas, representantes de la asamblea y otras autoridades participarán en la ofrenda floral y en la procesión de nuestra Santa Madre. Todos los estamentos estarán representado con la grandeza que ello supone.
Tal vez, desde el consistorio se debería hacer una declaración institucional de agradecimiento y apoyo a la decisión de Pérez Triano que demuestra el cariño a Ceuta y a su patrona para que los actos transcurran como todos los años.
Es posible que la no presencia del delegado sea interpretada como un desaire, miedo o cobardía...entiendo todo lo contrario; gratitud, sacrificio, devoción a nuestra Patrona y Madre.
¿Qué hubiera sucedido si su asistencia hubiera provocado controversia, insultos por ceutíes que lo increpáran, tumultos de agitadores que pudieran perder la compostura?
Por ello, calmaría los ánimos y apelaría a la concordia que Juan Vivas explicará la decisión del delegado como una nuestra de amor absoluto a la patrona, al pueblo, a la fe, a la tradición y a la ciudanía.
Desde otra perspectiva social hubiera sido histórico que el alcalde, durante el acto de ofrenda y procesión entendiera que, por los mismos motivos argumentados por el delegado, también hubiera excusado su presencia.






