El Hospital Universitario de Ceuta mantendrá externalizado, al menos durante los dos próximos años, el servicio de lectura y emisión de informes de las pruebas diagnósticas realizadas mediante resonancia magnética.
Así lo ha acordado el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), que ha adjudicado este contrato a la empresa Centro de Diagnóstico Valladolid por un importe 304.000 euros para un periodo inicial de 24 meses, con la posibilidad de prorrogarlo otros dos años.
La decisión permite garantizar la continuidad de una prestación que el complejo sanitario ceutí ya tenía contratada desde mayo de 2025 y que se considera necesaria ante la falta de especialistas en Radiodiagnóstico y el aumento de la demanda de informes de resonancia magnética. El nuevo contrato contempla la elaboración de unos 16.000 informes durante sus dos años de vigencia, lo que equivale a 8.000 estudios anuales.
La gerencia de Atención Sanitaria de Ceuta, como órgano de contratación, ha resuelto encargar el servicio después de recibir dos ofertas en el procedimiento. La empresa seleccionada se encargará de interpretar las imágenes obtenidas con el equipo de resonancia magnética del HUCE y de emitir los correspondientes informes clínicos, que resultan determinantes para el diagnóstico y seguimiento de pacientes atendidos por distintas especialidades.
Eso sí, la externalización no afecta a la realización de la prueba en el hospital, sino a la fase posterior de lectura e informe de las imágenes. Es decir, los pacientes continuarán sometiéndose a las resonancias magnéticas en el complejo sanitario ceutí, mientras que la interpretación diagnóstica de los estudios será asumida por profesionales externos cualificados contratados a través de este servicio.
Necesidad de profesionales con experiencia
El Ingesa fundamenta una vez más la necesidad de mantener esta fórmula en dos factores principales, como son la incorporación de un nuevo equipo tecnológico y el déficit de facultativos en el servicio de Radiología. Exponen en este sentido que el HUCE dispone de una resonancia magnética instalada como consecuencia de una renovación tecnológica.
Se trata de un equipamiento de alta capacidad diagnóstica que requiere una formación específica tanto para su manejo como para la correcta interpretación de las imágenes que genera.
La resonancia de tres teslas permite obtener estudios con un elevado nivel de detalle y resulta especialmente útil en determinadas exploraciones neurológicas, musculoesqueléticas, vasculares, abdominales o cardiacas. Sin embargo, el uso de esta tecnología exige profesionales con experiencia suficiente en la lectura de pruebas complejas y con capacidad para emitir informes en los plazos requeridos por la actividad asistencial.
A esa necesidad técnica se une, según el Ingesa, la situación de la plantilla de especialistas en Radiodiagnóstico, ya que el hospital cuenta con menos facultativos de los previstos en su plantilla orgánica. Las bajas producidas en el servicio no han podido cubrirse pese a los intentos realizados para incorporar nuevos profesionales, una dificultad que se agrava por una jubilación ya producida y por la proximidad de otras salidas de especialistas.
El Ingesa señala que se han realizado ofertas de empleo a través de la Sociedad Española de Radiología Médica, sin que hasta ahora haya sido posible cubrir las vacantes existentes. Esta falta de especialistas limita la capacidad del servicio para asumir la totalidad de la demanda asistencial, especialmente en una actividad como la resonancia magnética, en la que la rapidez del informe condiciona el funcionamiento de muchas consultas y tratamientos.
Agilizar la prestación asistencial
La demora en la lectura de las pruebas puede repercutir directamente en los pacientes. Las actividades radiológicas tienen, en gran medida, una función diagnóstica y sirven de apoyo a especialidades como Traumatología, Neurología, Oncología, Medicina Interna, Cirugía o Rehabilitación, entre otras. Cuando el resultado de una resonancia se retrasa, también se prolongan los tiempos de decisión clínica, las revisiones posteriores y, en determinados casos, el inicio de tratamientos o intervenciones.
Por ello, la Gerencia de Atención Sanitaria de Ceuta considera imprescindible disponer de medios externos que permitan mantener la actividad sin incrementar las listas de espera diagnósticas. El objetivo es evitar que la falta de radiólogos tenga un impacto directo sobre los plazos de atención de los pacientes y sobre la carga de trabajo de los servicios médicos que solicitan estas exploraciones.
El nuevo contrato sustituye al que se encontraba vigente hasta ahora, que tenía un año de vigencia, lo que ha llevado al Ingesa a plantear una nueva licitación con una estimación notablemente superior de pruebas. La previsión incluida en el expediente es de 8.000 lecturas e informes durante cada año de contrato, hasta alcanzar las 16.000 resonancias informadas en los dos años iniciales.
No obstante, el organismo sanitario precisa que esta cifra tiene carácter orientativo y estará condicionada por las necesidades asistenciales.






