La visita de Ruteere forma parte de la ronda que ha llevado a cabo en estos días por algunos puntos de la península, Ceuta y Melilla. De estas visitas saldrá un informe a modo de conclusión, que se conocerá la semana próxima cuando está previsto que haga un balance de su paso por las distintas ciudades españolas elegidas. Con posterioridad, las observaciones y recomendaciones del Relator especial serán reflejadas en su informe ante el Consejo de Derechos Humanos en junio de 2013.
La misión del Relator especial de las Naciones Unidas no es otra que la de investigar, supervisar y sugerir soluciones en materia de defensa de derechos humanos, contra la xenofobia y el racismo. Los Relatores tienen la capacidad de responder rápidamente a los alegatos de violaciones de los derechos humanos en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento. Su misión de enlace para trasladar problemáticas que haya podido detectar resulta clave, viéndose amparado por la fuerza que tienen instancias como la ONU.
Ruteere pudo preguntar lo que quiso a los responsables políticos y policiales, pero también, de forma directa, a los propios residentes. Además se le presentaron los informes que contienen los programas que se imparten tanto en el CETI como en el albergue de Hadú, la labor que se lleva a cabo a través de distintos técnicos, así como las garantías educativas y sanitarias que se dan. Esa es su misión, la de conocer adecuadamente la situación que se da en Ceuta para detectar posibles situaciones de discriminación racial o intolerancia. Su objetivo es el de prestar especial atención a los colectivos que, específicamente, puedan ser más desfavorecidos, tal es el caso de los inmigrantes y los solicitantes de asilo. Debido a la crisis económica existente, Naciones Unidas se apoya en estos relatores para “examinar los desafíos actuales para la eliminación del racismo en España y tratar de hallar posibles formas de garantizar la aplicación eficaz de las leyes, políticas y medidas adoptadas para luchar contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y formas conexas de intolerancia, así como en la identificación de buenas prácticas”, informaron.
Naciones Unidas tiene un plan para visitar distintos países y ver cómo se cumplen los derechos humanos. España está ahora en el punto de mira por las limitaciones que se están dando en asistencias a inmigrantes o con la aplicación de determinadas leyes. Estos casos pueden enmarcarse en posibles situaciones de discriminación de ahí que haya que comprobarse todo al detalle.
En esta misión encargada a Ruteere, el relator especial ha visitado Madrid, Barcelona, Almería, Ceuta y Melilla, y se ha entrevistado en todos estos sitios con representantes del Gobierno, tanto a nivel nacional como local, miembros del poder legislativo y judicial, con la Defensora del Pueblo, con organizaciones no gubernamentales, integrantes de la comunidad y otros grupos e individuos que trabajan en el campo del racismo.
Una jornada de reuniones y visitas
La de ayer fue, para Mutuma Ruteere, una jornada marcada por reuniones y visitas. No hubo declaraciones a los medios de comunicación, ni de Ruteere ni de los representantes políticos, ya que se espera la publicación de un informe en el que se haga constar la impresión del Relator especial de la ONU sobre su paso por las distintas ciudades españolas en las que ha estado. Sí en cambio se ha sabido la impresión que, en las personas que han estado con él, ha dejado Ruteere. Positiva, la definen. Porque positiva ha sido la imagen que le ha podido trasladar el CETI así como las instalaciones que se están usando de manera temporal en la barriada de Hadú. En Ceuta la situación del inmigrante es distinta.






