No es solo una agresión verbal, es mucho más. Y lo realmente grave es que la situación empeora. Los conductores de autobús están visibilizando el grado de violencia verbal que sufren por parte de usuarios y lo están denunciado. Es importante presentar denuncia porque es la única manera de sancionar un comportamiento que debe ser erradicado ya que no solo afecta directamente a la víctima de esos insultos, sino también a los demás presentes.
El servicio público debe ser respetado y ejercerse con las garantías debidas. No solo en el caso de los conductores de autobuses, también sucede con los taxistas que en demasiadas ocasiones se han visto acosados por clientes que no querían pagar y les amenazaron con narrar hechos falsos para llevarse la carrera gratis.
No se puede permitir ese clima extremo que no es más que el reflejo de una degradación social en cuanto al respeto de las normas más básicas que cada vez está menos extendido.
Ellos, los conductores del servicio público, visibilizan y denuncian los episodios que sufren, pero a buen seguro que a todos ustedes les han pasado situaciones iguales o peores cuando van en su vehículo particular y se ven amedrentados por otros conductores que no respetan absolutamente nada, que incumplen las normas y que pueden provocar graves accidentes.
Están amparados por la más absoluta ausencia de vigilancia. No hay patrullas por las noches, no se les ve en ninguno de los recorridos en los que suceden milagros. Recorridos en donde hay carreras, conducciones erráticas, insultos a otros conductores, amenazas... Bastante poco pasa… cuántas veces hemos escuchado esa frase. Pues sí, bastante poco pasa ante un abandono absoluto.
Esa pérdida de reglas, normas y respeto más básico se extiende cada vez más. Estos conductores del servicio público al menos lo denuncian, pero cada vez la presión es más asfixiante en todos los ámbitos.






