El sacerdote José Béjar que tanto bien hizo en la Parroquia de África de nuestra Ceuta, el 29 de junio (fiesta de san Pedro y san Pablo), cumple 70 años de su entrega a Dios mediante el sacerdocio. También en esta fiesta tan señalada cumple noventa y cinco años de su nacimiento en su Córdoba natal.
Un sacerdote dedicado a ayudar al que nada tenía.
Como detallamos hace varios años en este periódico un sacerdote sin miedo, un sacerdote que atendió a aquellos hombres y mujeres que cruzaban la valla y no sabían qué hacer; asustados escapaban de las detenciones ilegales, de las devoluciones orquestadas por la clase política y ejecutadas por quienes aceptaban todas las órdenes sin tan siquiera analizarlas, (muchas deseosas de crecer espiritual y culturalmente dentro de la Iglesia de Cristo) esa fue la crónica negra de Ceuta, la crónica negra en la que hacía falta gente valiente, gente como el padre Béjar.
Siempre ha considerado, desde su juventud, dar gracias a Dios allí donde ha servido a Jesucristo. Asimismo, ha destacado tres palabras a las que ha sido fiel durante toda su vida: Gracias, Perdón y Perseverancia, “gracias” por su familia que tanto le ha ayudado en su sacerdocio, “perdón” al Señor por sus fallos y comodidades, y “perseverancia” para continuar en su vocación al sacerdocio hasta la muerte.
“Nunca me he arrepentido de la decisión tomada en mi juventud para estar más unido al Señor”.






