La figura de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, no atraviesa uno de sus mejores momentos al frente de la Institución tras conocerse sus contactos con Leire Díez y las supuestas presiones a los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) para frenar la investigación a cargos del Partido Socialista.
En este lío de presiones y presuntas irregularidades, merman la confianza de los ciudadanos en la Guardia Civil y ponen en entredicho la independencia de los agentes para investigar delitos cuando se toca a fuentes con poder. Es importante subrayar que estos hechos, de ser ciertos, ponen en jaque a la cúpula de la Institución y desmoralizan a miles de agentes que esperan de sus generales independencia e integridad.
Pues bien, mientras la sociedad está expectante sobre los acontecimientos y la clase política sitúa a la máxima responsable del Cuerpo en el centro de la polémica, las asociaciones profesionales de guardias civiles emiten una nota de prensa conjunta radicalmente diferente, reconociendo a la directora su disposición al diálogo por atender las reivindicaciones del colectivo, finalizando con “no podemos dejar de reconocer el esfuerzo que está haciendo la directora de la Guardia Civil por recomponer las relaciones con las asociaciones y la Dirección General, incluso habiéndose comprometido a bajar a la arena y liderar directamente los trabajos sobre aspectos que más preocupan a los guardias civiles como la regulación de la jornada, compromiso que no habíamos vivido con ningún otro responsable de la Dirección General”.
Un comunicado del que discrepo por varias razones, la primera, por hacer justicia con Santiago López Valdivielso, director general de la Guardia Civil entre 1996 y 2004. Valdivielso, como le conocíamos, dio la cara por los guardias civiles en unos tiempos difíciles, ante la clase política y en la propia Guardia Civil, porque aquellos generales no eran precisamente los de ahora. Puso en marcha el Consejo Asesor y con él se celebraron las primeras elecciones democráticas en la Guardia Civil, además de dotar de derechos que nos parecían imposible en aquellos años. Sin duda, ha sido el mejor director general a pesar de que en el Partido Popular no estaban por la labor de abrir la mano a muchos de esos derechos.
Hablaba que discrepaba por dos razones, la otra, es la incoherencia de hablar de compromiso de una directora que está siendo cuestionada presuntamente por poner trabas a guardias civiles que realizaban la honorable tarea de investigar utilizando a generales y mandos que supuestamente estaban dispuestos a entorpecer la sagrada misión de cumplir con dignidad y lealtad la labor de nuestros compañeros de la UCO. Simplemente no lo entiendo.
En fin, esta contradicción de amor-odio a la señora Mercedes González, merece una reflexión, porque no se puede dar mérito a un bombero pirómano, aunque ayude a apagar el fuego, sobre todo, si el pirómano mete fuego al parque de bomberos.






