Una de las cualidades que adornan al presidente Vivas es la capacidad que tiene de mano izquierda. Hay asuntos que considera trascendentales para la buena marcha de la Ciudad que necesitan del consenso generalizado de todas las fuerzas políticas y prefiere negociar y negociar para sacarlo adelante, incluso perdiendo algunas semanas, a que salga simplemente con el voto solamente de su formación política. Y es lo que ha pasado con la reforma parcial del Plan General de Ordenación de Urbana en relación con el solar de Loma Colmenar y la totalidad del antiguo acuartelamiento del Brull. Entiende que una medida que viene auspiciada por la Mesa de la Economía, donde se sientan políticos, empresarios y sindicatos, no podía contar únicamente con el PP, de ahí que hace dos semana lo aparcara para volver a retomarlo. No al cien por cien, porque el PSOE se abstuvo en lo del Brull, pero más bien en una postura testimonial.





