Lo primero que hay que decir es que los voluntarios y la presidenta de la Protectora hacen todo lo que pueden —y más— con los escasos y deficientes recursos de los que disponen actualmente.
La obra de mejora de la Protectora está totalmente paralizada. A pesar de que se ha presentado toda la documentación exigida, nada ha servido: los trabajos siguen detenidos.
Por otro lado, la subvención correspondiente a 2026, que la Ciudad debe abonar en virtud del convenio existente, no ha sido aún percibida. A día de hoy, la Protectora no ha cobrado nada y sus cuentas están bajo mínimos.
Ante esta situación, la entidad se ve obligada a buscar recursos por su cuenta para poder pagar a los trabajadores y alimentar a los perros y gatos que acoge.
Además, la paralización de las obras ha reducido considerablemente el espacio disponible, lo que impide garantizar unas condiciones dignas para los animales. Faltan cheniles adecuados, zonas verdes donde los perros puedan salir y, en general, infraestructuras básicas.
La respuesta de Sanidad Animal ha sido proponer que la Protectora solicite un adelanto de la subvención. Pero, ¿un adelanto de qué, si deberían estar abonándola desde enero y ya estamos a mediados de abril sin haber recibido ni un solo euro?
Y aún más: para conceder ese adelanto se vuelve a exigir la presentación de un proyecto completo, lo que conlleva nuevos retrasos. Todo ello mientras los responsables administrativos, aparentemente desbordados, no priorizan una cuestión tan urgente como garantizar los recursos necesarios para el cuidado de los animales y el pago de los trabajadores.
Por si fuera poco, también se están solicitando justificaciones de subvenciones correspondientes a años anteriores, como 2023 o incluso 2021.
Conviene que la dirección de Sanidad Animal tome conciencia, de una vez por todas, de la gravedad de la situación. Es urgente reanudar las obras de la Protectora y abonar las cantidades pendientes.
No solo la Protectora de Animales se encuentra en esta situación. Otra asociación animalista también está a la espera de recibir la subvención que le corresponde, imprescindible para alimentar a los gatos, cubrir gastos veterinarios y mantener su actividad.
Por último, cabe señalar que la información aquí expuesta no procede de ninguna asociación animalista, sino que ha sido obtenida de la otra parte implicada.






