Aunque todo el mundo crea que es un domingo más, donde una parte del pueblo caballa se dispone a ir a la playa, otros a seguir nuestra tradición de ir a perder los kilos que nos han sobrado durante la semana por la senda de los Elefantes, otros sí se han acordado de un día grande para los que profesamos una creencia religiosa, el ser cristiano.
He llegado tarde para verte, pero ha merecido la pena, de verte con esa cara de felicidad, mostrándonos nuevamente, tú Ser valiente, humilde, pero con esa intención de ser un grupo humano feliz y con un cumplimiento de unas normas tan sencillas, como tú nos has enseñado.
Y allá junto a ti, me sentí realizado, con un alma libre que volaba junto a ti, buscando tu calor, ya que seguro que me mostrarás esas dignas palabras.
Cristo vive, está entre nosotros, lo sentimos, no lo vemos, aunque desearíamos que estuviera al lado nuestra para que nos siguiera dando sus enseñanzas, esas que no se ponen en práctica, pero que están recogidas en sus parábolas.
Cristo está con nosotros y lo sabemos. Seguid al Maestro, con él no podemos tener miedos, solo felicidad, amor y tranquilidad.






