La dramática situación que se ha vivido en Madrid con el fallecimiento de tres jóvenes en una macrofiesta celebrada por Halloween ha llevado a los políticos a plantearse, con total seguridad, la necesidad de reformar algunas leyes de nuestro país para mejorar los controles que se producen en los grandes conciertos, pero tampoco podemos dejar de lado los lugares de asueto. Pero aunque ello sea bueno, también sería correcto que nos diéramos cuenta de que otras medidas ya existen y se incumplen. Ahí tenemos por ejemplo la prohibición de la entrada de menores a cualquier lugar de estas características. Pasa en Madrid, pero también en Ceuta. Y pruebas existen de sobra. Nadie se molesta en pedir los carnet de identidad y más cuando hay mucha cola o se organiza alguna fiesta. Una de las heridas de consideración en Madrid es menor de edad. Bueno sería que los propietarios de estos lugares de asueto fueran los primeros en hacer un examen de conciencia.





