Desde luego que lo ideal sería que el Ministerio de Educación pudiera construir un colegio en nuestra ciudad. Aquí el problema de ahora es que la voluntad política está, pero no hay dinero. No es como en los tiempos del PSOE, donde el ministro llegó a enfrentarse con este periódico porque se dudó que en dos años se construyera el colegio prometido en Loma Colmenar y nada más que hace falta darse una vuelta por allí para ver como está la situación. Nada de nada. Ahora al menos se intentará parchear la situación con la construcción de diecinueve aulas en distintos centros escolares para cubrir la posibilidad de incremento de la población escolar en unos quinientos alumnos. A la espera, desde luego, de contar con el edificio de la Facultad de Educación y Humanidades que podría ser para el curso que viene o el siguiente, lo que ya supondría un desahogo. No es lo que todos desearíamos, pero en tiempos de crisis no queda más remedio que apretarse el cinturón.





