Analizar en nuestra ciudad una estadística de desempleo, ya sea la mensual del antigua INEM o la trimestral de la EPA siempre necesita de una serie de condicionantes muy claro. Nadie va a ocultar en estos momentos la situación que se vive, pero en primer lugar también debe rubricarse que la muestra que el INE escoge para ver la evolución del paro en Ceuta no es representativa, tal y como reconoce el mismo organismo estatal que la efectúa. Pero es que además nuestra ciudad también está afectada por una serie de factores. Nuestro paro no viene por la crisis económica desatada en 2008, ha empeorado desde entonces, también con el gran número de personas que han regresado a nuestra ciudad y ahí está el censo para verlo. Nuestra crisis es antigua, ni siquiera de la década pasada, sino estructural, porque todavía no hemos encontrado ese peso de la actividad privada dentro del conjunto de la actividad económica, en unos momentos donde las administraciones públicas están en franco retroceso, tanto en empleo como en inversión, porque no hay otra solución. Las esperanzas están puestas en que funcionen las medidas puestas en marchas para toda España y las específicas que existen desde el propio conjunto de la sociedad ceutí. No hay muchas más alternativas.





