El teléfono no deja de sonar. Interrumpe cualquier inicio de conversación casi a cada minuto a pesar de que, aseguran, parece ser una mañana bastante tranquila. “Buenos días, Policía”, se escucha cada poco. Está usted entrando en la sala del 091. Un número de tres dígitos que representa a la Policía en su más amplio concepto. “Estás en el centro de casi todo lo que ocurre en la ciudad”, nos recuerda un agente veterano, “estos tres señores se enteran de todo”. Y es verdad. En apenas un habitáculo de 12 ó 15 metros cuadrados se concentra la inmensa mayoría de la información que controla el Cuerpo Nacional Policía en Ceuta. Bastan tres ordenadores, tres teléfonos y tres señores. Hoy están de turno Miguel, José y Paco. Ellos son tres de los quince policías que prestan servicio en este vital departamento de atención al ciudadano. “Aquí no hay una regla fija”, cuenta Miguel tras cinco años levantando el auricular. Frente a él una pantalla les presenta al sistema informático Séneca, mediante el cual están interconectados todos los servicios de emergencias y atención al ciudadano de la ciudad, y un mapa de Ceuta mediante el cual pueden ubicar rápidamente el punto exacto en el cual se solicita la ayuda policial. “La mayoría de las llamadas nos entran a través del 112”, explican los agentes que acaban de enviar una dotación hasta las proximidades del helipuerto donde se ha producido un hurto, “ellos tienen su protocolo y en función de qué asunto se trate nos lo remiten a nosotros o al resto de servicios”. Son los robos o los problemas en establecimientos de cualquier punto de la ciudad lo que suele centrar la actividad matinal. “La noche es mucho peor”, coinciden. En lo que va de año se ha atendido en total 12. 103 llamadas de las cuáles el 55% tuvo carácter informativo y el 45% restante fue de tipo operativo. Estas cifras, facilitadas por la Jefatura de Policía, indican que en estos primeros nueve meses del año se ha auxiliado a través del 091 a 640 personas y se han realizado 514 servicios humanitarios. “Haciendo una estimación a ojo podemos atender entre 50 ó 60 llamadas en cada turno”, cuantifica José. Él lleva algo más de un año en el puesto y, por encima de todo, destaca que este trabajo “jamás es igual”. Una variedad les permite, a la par que atienden al ciudadano, que ningún día sea igual al anterior. Si por fortuna no se dan con regularidad, en su calendario cada uno tiene marcadas unas cuantas fechas: las de las llamadas y atenciones más complicadas. Entre los recientes destaca el 6 de diciembre de 2011, cuando asesinaron a una joven estudiante de enfermería o la noche en que varios compañeros fueron apedreados durante una pelea en el Príncipe. También suele ser complicada la gestión de algunos avisos que se producen, en general, en horario nocturno. “Por la noche las llamadas suelen ser más complicadas por temas de malos tratos o quemas de coches, contenedores, tiroteos en el Príncipe...”, enumera Miguel, “en esos casos es muy importante comprobar la veracidad del aviso porque más de una vez son llamadas malintencionadas para tender algún tipo de trampa a las dotaciones policiales”. En avisos falsos también tienen bastante experiencia. No faltan los ‘graciosos’ que insultan o vecinos que, con toda su buena intención, alertan de un presunto caso de violencia doméstica “y cuando llegan los compañeros a la casa era una madre que estaba regañando a gritos a uno de sus hijos”. Anécdotas a un lado, lo fundamental a la hora de levantar el teléfono, aseguran, es solicitar los datos básicos. El qué, el dónde, el cómo... aunque en algunos momentos la situación es tan tensa y dramática y conseguir saber a ciencia cierta donde se está produciendo un problema es prioritario. “Cuando te llama una mujer víctima de malos tratos suele estar tan nerviosa y en estado de shock que no atina a decirte casi nada, así que lo fundamental es que te diga dónde está para que nosotros podamos enviar rápidamente a una patrulla hasta el lugar”, explica Miguel. Unas labores que, sin duda, serían imposibles sin una buena sintonía con el servicio de emergencias del 112 y la colaboración de otras instituciones como la Policía Local o la Guardia Civil. Al final el 091 se apoya en dos importantes pilares, la coordinación y la rapidez. Esas son las máximas de un departamento que, en el fondo, es el cerebro del Cuerpo Nacional de Policía.
Un servicio que se inauguró en 1960 en toda España
En 2010 este servicio cumplió 50 años de vida en todo el país. En 1958 surgió como consecuencia de la creciente demanda social y se dio a conocer mediante un anuncio en el periódico La Vanguardia el 25 de mayo del mismo año, en el que se informaba a la sociedad de su existencia y de su finalidad. La primera sala se instaló en Madrid a modo de prueba. Entonces solo un jefe de sala y dos operadores atendían el servicio que se convertiría en el símbolo numérico del Cuerpo Nacional de Policía, el centro neurálgico de esta institución. Desde él se gestionan y movilizan todos los recursos que son necesarios para atender las demandas del ciudadano. Tal y como han destacado diferentes mandos policiales a lo largo de los últimos años, en la actualidad todas las salas del 091 disponen de avanzados equipos de comunicaciones y medios técnicos que permiten afrontar con eficacia cualquier tipo de emergencia.






