Las inundaciones ocurridas este sábado en distintos puntos de la ciudad merecen una reflexión obligada de los trabajos previos de prevención que se han llevado a cabo. Hay puntos negros en los que resulta prácticamente imposible evitar la acumulación de agua, pero otros en los que, de haberse llevado a cabo una labor eficaz con el buen tiempo, no habría pasado lo que pudo apreciarse en varias grabaciones e imágenes.
Hay que evaluar de una manera profesional lo sucedido para saber concretar en qué se ha podido fallar para que pudieran sucederse episodios que, incluso, pudieron terminar en tragedia, como fue el accidente protagonizado por trabajadores de Servilimpce.
También hay que concienciar con el uso de las toallitas. Urge evitar las prácticas de arrojarlas al inodoro, puesto que las consecuencias se traducen en alcantarillas atoradas y en cómo luego esas mismas toallitas terminan saliendo a la superficie.
Se está ante un problema de gravedad al que hay que poner remedio con más campañas y sanciones de ser estas últimas factibles.
Se está normalizando un tipo de comportamiento que además de incívico, provoca un daño medioambiental y está detrás de percances graves como algunos de los registrados ayer.






