Todos los que conocían a Gertrudis solo podían hablar bondades de esta ceutí, premiada con el María de Eza en su tercera edición y toda una madre coraje, que contribuyó decisivamente a la promoción en su ciudad de la donación de órganos.
La historia de Gertrudis Godino, que nos dejó en la madrugada de ayer, es de sobra conocida en Ceuta. La muerte repentina de un hijo hizo que esta mujer se volcara en la labor de colaboración y solidaridad, siendo una destacada voluntaria de Cruz Roja, entidad humanitaria en la que se ha llorado y mucho su desaparición.
Caballa ejemplar donde las hubiera, Gertrudis donó todos los órganos de su hijo, fallecido en accidente y dedicó el resto de su vida a promover la importancia de la donación para salvar vidas humanas. Un noble gesto que le valió, años después, el reconocimiento institucional de la Ciudad Autónoma y que contribuyó a que muchos otros ceutíes se hicieran donantes de órganos y que Ceuta estuviera durante muchos años a la cabeza en cuanto al número de donantes.
Esta luchadora incansable nos ha dicho adiós pero su trabajo, su labor y su solidaridad no la olvidaremos nunca.





