“Es lamentable que los guardias civiles de Ceuta no dispongan de los medios para hacer frente a esta situación”, señala Chamizo, quien, de igual manera, considera penosa la situación en que permanecen aquellos detenidos sorprendidos con droga en su interior, los llamados ‘culeros’.
“Los calabozos no reúnen las condiciones porque la gente que es detenida permanece hacinada y esto puede resultar muy peligroso”, denuncia el Defensor, que recuerda el fallecimiento de siete inmigrantes en la comisaría de Málaga hace unos años después de que uno prendiera un colchón y se ocasionara un incendio imposible de controlar en esas condiciones.
Lo que teme Chamizo ya había sido advertido por la AUGC, que, de hecho, advierte del peligro de que se pueda producir un motín en unos calabozos en los que se suman hasta 25 detenidos en un solo día. Detenidos que han sufrido golpes de calor y que han tenido que ser asistidos por guardias civiles; detenidos que ocupan unos calabozos que carecen de visibilidad en todos sus ángulos desde la zona exterior. “La Guardia Civil de Ceuta necesita medios para hacer su trabajo correctamente, si no se actúa de inmediato vendrá la desidia”, vaticina.
Para Chamizo lo incluido en el informe de AUGC que ‘El Faro’ adelantó el pasado domingo y que ya está colgado en la web del Defensor del Pueblo Andaluz, se debe actuar de inmediato. De hecho él cree que se hará, después de haber dado traslado al informe tanto a la Delegación del Gobierno en Andalucía como a la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, para que fuerce al Ministerio de Interior a actuar.
“Está claro que hay mucho riesgo, no se están cumpliendo los derechos humanos”, denuncia, lamentando el quebranto de esos derechos que tienen tanto detenidos como guardias. “Tienen su dignidad, hay que respetar las garantías suficientes de los detenidos, que su vida no esté en riesgo, y la de los guardias civiles, que tienen derecho a trabajar en unas condiciones dignas”, reitera.
Chamizo es duro con las sanciones que puedan aplicarse contra agentes por las fugas de detenidos. Algo de lo que se da cuenta en el informe elaborado por AUGC. “Es absolutamente injusto”, dice el Defensor, “que encima de las malas condiciones en que trabajan los guardias civiles, también se vean presionados por sus jefes. Que los mandos tienen derecho a hacer lo que quieran, pero dentro de un clima de justicia y diálogo. Si no hay personal suficiente, es normal que la gente intente fugarse o de hecho se escape”, denuncia.
Sobre la situación en que permanecen los detenidos hasta la expulsión de las bellotas, el Defensor ya ha recibido quejas. Lo ha hecho de familiares de ‘culeros’ y de propios ‘culeros’ que han pasado por los calabozos de Ceuta o de Algeciras. Algunas de las denuncias trasladadas al Defensor están identificadas con nombre y apellido, otras son anónimas, pero todas tienen en común la crítica por las condiciones en que se encuentran los detenidos: demasiados en una celda u obligados a expulsar la droga en el propio calabozo, careciendo de intimidad, debido a que el único váter químico está ocupado o ha sido saboteado al llenar sus tuberías de hachís para evitar una condena.
“Espero que esta situación se arregle ya, personalmente hago un llamamiento para que se dé una resolución pronta”, avanza el Defensor.
Saben cómo evitar el paso por prisión
Las organizaciones dedicadas al narcotráfico saben los resquicios de la ley para que los pasadores eviten la entrada en prisión. Conocen que portando menos de dos kilos de droga y careciendo de antecedentes, aunque sean detenidos se podrán beneficiar de la condicional. Es, a juicio de AUGC y del propio Chamizo, un particular efecto llamada que provoca que se haya disparado el número de personas detenidas con esa cantidad exacta de droga para conseguir que no termine entre rejas.






