En estos tiempos se impone el ser flexible y eso es lo que debe hacer la Ciudad Autónoma con la ordenanza de terrazas, una normativa que lleva cinco meses en vigor y que ya está dispuesta a retocar según ha explicado a El Faro la consejera de Fomento. Y es que se impone la sensatez, se impone el no querer perjudicar a los empresarios de un sector, el de la hostelería, al que la crisis está golpeando con crudeza, pero tampoco a los vecinos que son quienes sufren en primera persona los horarios nocturnos de estos establecimientos.
Lo que no se puede permitir es que bares y pubs con terraza no tengan pedida ni la licencia. Es a esos establecimientos a los que hay que sancionar con contundencia, pero a los que se esmeran en cumplir los trámites y en disponer de un velador en condiciones, a estos hay que dejarlos trabajar y ganarse el pan. Son tiempos muy duros para el negocio y la temporada de verano en Ceuta es corta en comparación con la de otros lugares de España. Se impone la flexibilidad y en eso está ya la Ciudad.





