Cuando hace unos meses se hablaba de empadronamientos ficticios o fraudulentos en Ceuta, de pisos patera con hasta 25 personas dentro, las autoridades se echaban las manos a la cabeza. Pero es que resulta que esos empadronamientos falsos no proceden solo de las mafias organizadas, sino también de ciudadanos que se aprovechan de las ventajas fiscales para fijar su residencia en la ciudad. Son estos mismos ciudadanos, que en muchos casos suelen ser funcionarios, militares en la reserva, que ya no residen de manera efectiva en Ceuta, quienes también forman parte de esa otra masa, la electoral, que tantísima abstención registra.Y es que realmente no viven aquí y es ahora cuando la Delegación ha instado a la Ciudad a buscar a aquellos que usan y abusan de la picaresca y eliminarlos del padrón municipal. Será una tarea difícil, complicada y con multitud de detractores, pero hay que predicar con el ejemplo.





