La puesta en marcha del plan extraordinario con motivo de la rabia ha levantado una polémica que parece difícil de entender, puesto que a nadie le puede caber en la cabeza que el conjunto de medidas han sido un capricho de la Ciudad Autónoma y más concretamente del consejero de Sanidad y Consumo, Abdelhakim Abdeselam. Hay que t ener muy claro que son técnicos quien componen el consejo que se reunió hace unos días y que lo único que hacen es poner en marcha una serie de protocolos que están programados tanto por el Ministerio de Agricultura como por la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad. Y más en una zona como la nuestra que tienen las connotaciones que tiene por su proximidad a Marruecos. Las leyes están para cumplirlas y todos podemos entender que algunas medidas son quizás pesadas, pero no olvidemos que hablamos de una enfermedad que es letal en un cien por cien de los casos.





