FAROTV se ha desplazado hasta la barriada del Sarchal, en donde uno de sus vecinos, Manuel Trujillo, más conocido como Manolo, está viviendo una injusta situación. Desde el área de Sanidad de Ceuta quieren obligarlo a sacrificar a sus 26 gallinas y él no está dispuesto a hacerlo o, al menos, no sin luchar. “¿Es esto bienestar animal?”, se pregunta.
Manolo tiene 71 años y no recuerda un solo día de su vida que no haya convivido con sus animales, con sus gallinas.
Junto a su padre aprendió el cuidado de estas y lo mantiene, habiéndose convertido ya, más que en una práctica de autoabastecimiento, en el recuerdo de toda una vida que mantiene vivo a su padre y un motivo de felicidad cada día, un momento de felicidad con sus nietos.

Luchar contra un gigante invisible
Hace unos días, según cuenta Manolo, desde Sanidad le advirtieron que debía despojarse de los 26 animales porque el gobierno local pretendía prevenir que la gripe aviar que azota Andalucía se traslade a Ceuta.
Una excusa que no se sostiene cuando, más adelante, le exigen otros motivos por los que sí podría mantener a estos animales con vida.
Manolo acondicionó un espacio del acantilado que era un auténtico vertedero lleno de ratas para crear un gallinero, hace años de esto, y jamás nadie se opuso a pesar de que desde la Ciudad sabían de buena mano de su existencia, según relata Manolo.

Su pequeño ganado
Limpió la zona, la habilitó y la convirtió en un espacio en el que guardar su pequeño ganado, en este caso, únicamente 26 gallinas y dos perros que son como de la familia. “Y no tengo una cabra y más animales porque no me dejan, si no tendría más”, asegura.
En primer lugar, parecía que el objetivo de Sanidad era prevenir la gripe aviar, pero más tarde, comunicaron a Trujillo que estas gallinas, al menos 20 de ellas, establecido así por ley, podrían mantenerse con vida si el terreno que habitan estuviera a su nombre.
Simplemente, después de 70 años, Sanidad quiere terminar con esta práctica de Manolo. Lo cierto es que si este hombre abandonara el lugar quedaría justo así, abandonado.
Mirada perdida en recuerdos
Solamente hay que mirar alrededor y a otras barriadas para darse cuenta de que cada zona de esta condición se llena de basura y ratas por la escasa atención del organismo pertinente y termina siendo un dolor de cabeza para los vecinos.
Si se llenan de jaramagos, roedores y basura no pasa absolutamente nada y la Ciudad no encuentra problema en ello, pero si un lugar es limpiado por un vecino y acondicionado “sin hacer daño a nadie”, se convierte en un foco imprescindible de actuación. Así lo daba a entender Manolo cargado de indignación.

Las lágrimas en sus ojos
Las lágrimas querían salir de sus ojos cuando trataba la posibilidad de sacrificar a sus animales y la mirada se perdía en un sinfín de recuerdos. Un silencio, un respiro y coger aire para poder continuar hablando fue lo que necesitó Manolo para seguir denunciando la situación en la que se ve inmerso.
Quiere evitar por todos los medios tener que sacrificar a sus animales. “¿De verdad esto es velar por el bienestar animal?”, se preguntaba este vecino. “Es un mal trago para cualquier persona que quiera a un animal”, añadía.
¿Potenciar los productos ecológicos?
“Hay cientos de palomas sueltas en Plaza de los Reyes y también gaviotas que no cuentas con control sanitario y podrían suponer un mayor peligro relacionado con la gripe aviar que mis gallinas y vienen a quitarme a mí mis animales”, lamentaba.
En un mundo cada vez más presionado por el consumo de productos ecológicos, lo cierto es que, quienes quieren disponer de estos de forma particular y autosuficiente sin recurrir a los costosos productos que se venden en los comercios, como ocurre con Manolo, se asfixia al pequeño ganadero que, por ejemplo, en este caso, solo dispone de 26 gallinas.
Y no son solamente un número determinado de gallinas. Para Manolo, estos animales son mucho más. Sus nietos lo conocen como el “pito pito” porque así las llama. Cuando transmitió a sus hijos la triste noticia que le comunicó Sanidad, los llantos se hicieron con más de uno.
No son solo gallinas
No son solo gallinas, son tradición, historia, unión, sentimiento de pertenencia, un recuerdo eterno, mantener vivo a quien ya se fue y revivir en el mismo lugar aquellos momentos que no podrá volver a experimentar con su padre, pero sí junto a los animales que compartían, y ese lazo es más fuerte que cualquier otro motivo.
Pero ha aparecido Sanidad para arrebatarle sus animales, obligarlo a ver cómo son sacrificadas sus gallinas y dirigirlo hacia una tristeza que guardará siempre en su pecho.
“Han metido política en la sanidad, y cuando la política entra en sanidad, es como un cáncer con metástasis”, dice Manolo.

Denuncias de Manolo
“Con estas cosas que están ocurriendo, hay que intentar cambiar, porque nos vamos a un precipicio, no hay vuelta atrás, nos están manipulando, nos obligaron a comprar bolsas porque el plástico contaminaba todo, y ahora se entra a un supermercado y todo viene en plástico y todo el mundo calla. Entonces, a una persona como yo que me gustan los animales, tengo perros, gallinas, y porque no me dejan tener una cabra o una ovejita, que la tendría, porque me podría dar esa carne”, ha denunciado.
“Yo no vendo huevos, no hago negocio, puedo regalarlos, sí, pero creo que no hago daño a nadie, no entiendo por qué quieren que las sacrifique”, relataba Manolo con tono triste.
Manolo luchará hasta el final, aunque está concienciándose de que tendrá que sacrificar a todas sus gallinas para no hacerse ilusiones. Pide consideración y unión para evitar ser despojado de sus animales.
DAUBMA se pronuncia ante el caso de Manolo
Desde la Asociación DAUBMA han querido alzar la voz ante "una situación que se repite con demasiada frecuencia y que está causando un profundo daño emocional, social y cultural a muchas personas" en nuestra ciudad: la presión institucional sobre ciudadanos que conservan animales domésticos y de corral por tradición familiar.
Para la asociación, el caso de Manolo es "especialmente doloroso". Tras 71 años abasteciéndose de sus propios animales, una práctica que heredó de su padre, ahora se enfrenta a la amenaza de perder a sus aves, a las que considera parte de su familia. "¿Qué sentido tiene despojar a una persona mayor de aquello que le da vida, identidad y arraigo?", pregunta la asociación.
Ya en el pasado, según indica Daubma, la asociación logró frenar un decreto que pretendía capturar y eutanasiar animales domésticos bajo el pretexto de control sanitario, gracias a la aplicación de la Ley 7/2023 de Bienestar Animal, que protege a los animales de compañía y reconoce su valor afectivo y social. Sin embargo, ahora se emplea una táctica más silenciosa: presionar caso por caso, sin transparencia, sin informes públicos, y al filo de la legalidad.
Dada la situación por la que está pasando Manolo, Daubma exige respeto a la Ley de Bienestar Animal y a los derechos de las personas que conviven con animales de forma responsable, transparencia institucional en todas las actuaciones que afecten a ciudadanos vulnerables, alternativas legales y técnicas que permitan conservar estos animales sin poner en riesgo la salud pública y reconocimiento del patrimonio rural y familiar que representan estos vínculos humanos con los animales.






Claro que si , ahora la plaga de pavanas y palomas a protegerlas enhorabuena, pa echarse a temblar
De injusticia a injusticia.... así le hicieron al larbi con su huerto ecológico en la barriada de los rosales,un año antes la Consejería de medio ambiente le da un premio y le agradecen su labor ( porque toda la zona verde de la barriada es una escombrera) y al año siguiente con el nuevo consejero ( el iluminado) le quiere obligar a volver el huerto a su estado original o sea una escombrera llena de latas, plástico,basura,ratas y demás. Que vergüenza de políticos tenemos en esta ciudad!!
Sanidad y la ciudad lo que deben hacer es preocuparse de fumigar con más frecuencia la barriada del Sarchal, de renovar alcantarillas y retirar todo el cableado que no sirve y que sí suponen un peligro de salud pública.
Ni se le ocurra sacrificar a las gallinas así por que si primero que analicen si tienen el virus si no nada de nada.Mucha fuerza
Si se está ocupando un terreno público se contradice el ayuntamiento y el mismo Sanidad.
En el polígono han construido un mega- gallinero a escasos metros de viviendas con más de 70 gatos, han vallado el perímetro y los pobres animales, llenos de pulgas y pasando hambre, el mismo ayuntamiento le ayuda y por unas gallinas a éste hombre se las quitan?
Ahí se ve la falsedad de la política.
Esto se podría evitar si la policía y en general los funcionarios cumplieran con su obligación.
Cuando se ocupa un terreno publico hay que evitarlo inmediatamente, porque si no es así, pasan los años, se adquieren unos "derechos", y después no se pueden quitar las cosas tan alegremente.
Lo que pasa que se ven las cosas, se mira para otro lado, no se quieren complicar la vida, y pasa lo que pasa.
Ahora bien, me parece de muy cínicos, querer echar de ahí a este hombre, que es lo que buscan realmente, con la excusa y matando a sus animales.
Han echado por delante a algún currito sin sentimientos de sanidad .........
Sr. Manolo con 71 años le van a comer lo que yo se. Adelante.
En el príncipe si pueden campar a sus anchas…
Esto no hay quien lo entienda. Manolo lo único que hace es mantener limpio un lugar que si no es por el estaría abandonado por la administración, ahora a algún cabrito le parece mal que el lugar esté al menos adecentado y le fastidian los huevos de Manolo que hace lo que no hacen ellos. LIMPIAR.
Fuera todo eso de ahí . Solo traen bichos , garrapatas y refugios para los inmigrantes que llegan , hace muchos años que eso debería haber sido echado abajo y hacer aparcamientos que la BARRIADA EL SARCHAL ESTA ABANDONADA
Creo que los bichos ratasy garrapatas las tiene usted en su casa aparte de ser un bocachanclas
La incongruencia de las leyes, este hombre adecentar un terreno abandonado, cuida animales con cariño, y la respuesta de la administración es castigarlo. Hablamos de progreso o mejor hablamos de degradación de los que gobiernan.