En un país como el nuestro sumido en una de las mayores crisis de su historia, que la selección española de fútbol venciera con susto en el cuerpo a la portuguesa, clasificándose para la final de la Eurocopa que se celebra en Polonia y Ucrania significa un bálsamo para una población que como demuestran las últimas encuestas es más pesimista que optimista ante lo que se nos avecina y nos queda por delante. Que la selección entrenada por Vicente del Bosque esté ofreciendo cada cuatro o cinco días un regalo a los millones de españoles que se concentran para ver las evoluciones del equipo nacional significa la recuperación del orgullo de ser español y, por supuesto, una necesidad colectiva para mejorar las pulsaciones diarias que están más que apagadas. Ahora la próxima cita será el domingo a partir de las nueve menos cuarto de la noche. Ya nos da igual que el contrincante sea Alemania o Italia. A ambos les hemos batido en las últimas competiciones internacionales. ¡Que España continúe dando buenas noticias!





