Todos sabemos que las relaciones de la Ciudad con los feriantes nunca han sido nada fáciles, porque siempre intentan obtener los mayores beneficios posibles, circunstancia que es lógico en cualquier negocio. Pero durante este año sucede que se están oponiendo, una y otra vez, a la soberana decisión adoptada por el Gobierno autonómico, de manera que los festejos patronales nada más que durarán cinco días: desde el uno al cinco de agosto. No hay más. Pues bien, llevan un mes y medio diciendo que no les compensa venir hasta nuestra ciudad porque los considerables gastos que supone el transporte marítimo. Intentar tensar la cuerda hasta el extremo, pero la semana pasada al presidente de la asociación de feriantes andaluces se le dijo que el Gobierno había entrado en contacto con feriantes de otras autonomías como los extremeños y los valecianos y que los mismos habían mostrado su predisposición a viajar. Desde luego, en una España como la nuestra, la exclusiva no la tienen los andaluces.





