“Mi hijo se llevaba a muerte con mi marido”, sentenció ante la sala, apuntando que esto era así porque no admitía autoridad alguna y ante las órdenes que se le daban respondía con agresividad. La declaración de la progenitora dibujó la testifical de una madre que no podía controlar a su hijo, a pesar de haberlo llevado a muchos psicólogos. “Me dijeron que tenía síndrome de Asperger, pero no creo que sea el síndrome que tiene mi hijo porque es muy violento”, avanzó.
La agresividad a la que hizo alusión la madre de Ángel dice que comenzó a ser visible a los cuatro años, evolucionando hasta la actualidad, con episodios que incluso, confesó, le daban miedo.
A preguntas del Ministerio Fiscal en torno a la veracidad de las declaraciones que había hecho el acusado en la primera sesión de juicio oral sobre que había sido maltratado, su propia madre lo negó tajantemente. “Lo de los malos tratos no es verdad”, dijo, ni por parte de ella ni ejercidos por parte de la víctima. “Yo no lo hubiese admitido”, aclaró.
Su testifical aportó algunas pinceladas sobre el carácter del acusado, que en todo momento se mostró tranquilo escuchando lo que su madre decía de él. Dijo que era una persona que “iba dándole las vueltas a las cosas”, “retorciéndolas para que todo fuera a su conformidad”. “La casa era un infierno por Ángel”, confesó, llegando a manifestar que ha estado viviendo 18 años con un maltratador, en referencia a su hijo. Sobre el carácter del acusado la madre ofreció un testimonio cuando menos sorprendente. Señaló que sólo en una ocasión llegó a pegar a su hijo, y lo hizo porque éste le había manifestado su intención de denunciarla por malos tratos, algo que era mentira. “Le pegué para que esa denuncia tuviera fundamento”, para que tuviera una prueba, y al final “ni me denunció”. “Le pegué para darle un motivo, para que así me denunciara y me quitaran a mi hijo porque no podía más, lo hice para librarme de él y vivir tranquila, para quitarme esa pesadilla”, señaló a preguntas del letrado de la defensa, Abselam Abderrahaman.
La noche en que se produjo el crimen, la propia madre cerró las puertas para que Ángel José no entrara en el hogar. Confesó que se le tenía miedo y que a pesar de haber recurrido durante muchos años a psiquiatras de todo tipo o psicólogos no había podido controlar la situación.
El padre de la víctima, un hombre de avanzada edad, también prestó declaración. Contó como antes del crimen el joven estaba “disparatado” y que incluso había cogido el coche de su madre -ausente de Ceuta ya que se encontraba en el Rocío- y lo había “fundido” en compañía de un amigo.
Un hermanastro del acusado, que fue quien pegó a Ángel cuando éste, tras matar a su padrastro, se marchaba de la casa, declaró que su idea, al actuar así, era la de impedir que el acusado abandonara el hogar. Sentenció, eso sí, que, según recuerda de aquella madrugada, no había luz en la zona en donde se produjo el apuñalamiento y que fue él mismo el que la encendió (el acusado declaró el lunes que había sido su padrastro el que la encendió). Bastante menos extenso en las declaraciones que su madre, el joven simplemente definió al acusado como una persona “agresiva, violenta y también impredecible”.
“Decía muchas veces que iba a matar a la familia”
Varios de los familiares que prestaron ayer declaración coincidieron en repetir que el acusado había dicho en varias ocasiones que iba a matar a su familia, pero que nunca habían dado credibilidad a esto. La madre sentenció que a ella misma le había pegado y amenazado y el abuelo añadió que en el funeral varios amigos del acusado se le acercaron para comentarle que éste solía decir que tenía que matar a toda su familia, “pero yo nunca llegué a escuchárselo a él”. Su hermanastro también declaró que “decía muchas veces que iba a matar a toda la familia, pero no sabíamos que iba en serio”. Dijo también que alguna vez le había visto beber, y que la familia nunca le echaba de casa sino que era él quien se iba. También sentenció que sabía que Ángel tomaba medicación y que cuando su madre no estaba él era el responsable de tomársela.
Apuntes
Tomaba medicación
El acusado tomaba medicación y según su madre desde muy pequeño mostraba un comportamiento agresivo. Señaló también que cuando ella no estaba él mismo, al tener 18 años, era responsable de tomarse las pastillas que le tocaban.
Distintas impresiones
Así como la madre del acusado fue la que más hincapié hizo en el comportamiento agresivo de su propio hijo, los demás miembros de la familia no recalcaron con tanto detalle la sensación de “infierno” en la casa.
Receso en el juicio
El magistrado de la Sección VI de la Audiencia, Jesús Bastardés, ordenó un receso en el juicio debido a que el acusado comenzó a encontrarse mal. No había tomado la medicación y se tuvo que suspender la vista hasta la ingesta de las pastillas.
La retirada del cuchillo
Al parecer fue el padre de la víctima quien le retiró el cuchillo, ya que cuando un hijo escuchó los gritos y se topó con Ángel en el pasillo el arma blanca ya no se encontraba en el lugar del altercado.
Un duro interrogatorio del Fiscal ‘provoca’ que el amigo del acusado recuerde
Entre la ristra de declaraciones escuchadas ayer en la Audiencia destacó la del amigo del acusado, Santiago, quien estuvo con él toda la tarde previa al crimen y quien le esperó fuera de su casa cuando éste entró para matar a su padrastro. El interrogatorio del Ministerio Fiscal fue directo e insistente, hasta el punto de conseguir que el testigo pasara de recordar más bien poco a recuperar, con detalles, varios de los episodios que sucedieron aquella madrugada y las horas antes.
El joven, que manifestó que conocía del barrio al acusado, con quien había compartido etapa escolar, lo definió como una persona que se relacionaba con los demás, que era normal, pero que, si bien es cierto, siempre hablaba mal de las peleas que tenía en casa y del “odio que tenía a su padre”. “Varias veces me dijo que la iba a liar, que iba a matar a su padre”, declaró. No obstante no lo creía porque “no pensaba que iba a matar a alguien, lo veo buen niño”, aclaró.
La tarde anterior al crimen recordó que habían estado juntos en la playa y merendando, para decir, además, que le había acompañado hasta San Amaro para luego marcharse a su casa, en el Recinto. Tras el interrogatorio del Fiscal ya recordó que las cosas no habían sido precisamente así, sino que, efectivamente, le acompañó hasta la casa familiar, le esperó fuera y tras el crimen se fueron juntos. También empezó a recordar que ese día Ángel José Pascual le había dicho que buscara a “algún colega del Príncipe” para “matar a su familia” o que fue a una tienda de la Gran Vía de 24 horas a preguntar si le podían vender una pistola. También recordó, a preguntas del Fiscal, que le esperó en San Amaro y que lo vio salir manchado de sangre y con una mochila, que le había contado que había matado a su padrastro y cómo lo había hecho, agachándose para no ser visto y con un cuchillo. Señaló que le dijo que “por fin había matado al hijo de Satanás”.
Este joven aclaró a preguntas de la defensa que Ángel José le contaba que sus relaciones en casa “eran malas” y que “discutían mucho”.
Tras abandonar la sala al término de su declaración el joven miró algo asustado al acusado y se marchó murmurando frases ininteligibles pero que se referían a la cárcel.
Ceuta acoge su último juicio bajo la actual ley
Desde que tomara posesión a principios de año, jurando su cargo ante S.M. el Rey, el nuevo ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón anunció un vendaval de reformas, algunas de las cuales ya están en vigor mientras que otras siguen quemando las etapas necesarias para que se hagan efectivas bajo los términos que manda la Constitución Española.
En esta situación se encuentra la modificación de la Ley del Jurado, un cambio que el ministro explica que se haría para “corregir las disfunciones en las que esta institución haya podido incurrir”, incluyendo la propia reforma en el borrador de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que se presentará el próximo mes de julio.
En concreto, el titular de Justicia hizo alusión la semana pasada a los delitos de carácter complejo, como el que desde el pasado lunes se está celebrando en la sede ceutí del Ceuta Center, en los que “no siempre queda claro si han de ser celebrados ante un jurado popular o un tribunal ordinario”.
Además, Gallardón expresó en sesión plenaria, también celebrada hace menos de siete días, que “en ocasiones a los miembros del jurado no se les convoca para pronunciarse sobre supuestos fácticos sino sobre valoración de los mismos que requiere conocimientos jurídicos que ellos no están en disposición de poseer”, dijo en alusión a una supuesta imperfección de la actual Ley del Jurado.
En este sentido, cabe destacar que de alguna manera este punto de vista ya se da por cierto por el propio Jurado debido a que, tal y como se comprobó el pasado lunes, primer día del juicio por el Crimen de San Amaro, se eligieron a once personas para conformar el tribunal del jurado, desestimándose la participación de hasta quince personas, tras haber sido entrevistadas y valoradas por los expertos en la materia.
Por último, Gallardón añadió que la modificación de la actual Ley del Jurado, que en estos días vemos en Ceuta en términos prácticos, “no sufrirá cambios radicales porque nuestro ánimo no está en denostarla ni pretender su supresión sino en mejorarla”, concluyó.






