Llevamos años hablando de la unidad de radioterapia. ¿Recuerdan?, se hicieron campañas de recogida de firmas, se habló de inversiones, se contactó con empresas. Llevamos años también esperando que por fin este asunto se aborde con seriedad porque, hasta el momento, solo ha habido declaraciones contradictorias y demasiado politizadas.
La delegada del Gobierno descartó la necesidad de disponer de esta unidad en Ceuta, corroborando lo que todos sabemos, que ni está en la mente del Ingesa ni del Gobierno de España.
Además de sostener que no es necesaria, a Pérez le faltó memoria. Porque cuando una habla con esa claridad de un tema también debe mirar atrás, comprobar lo que su partido dijo y defendió para, después, hacer el oportuno examen de conciencia.
En diciembre de 2022, una ministra del Gobierno de España, Carolina Darias, aquella del famoso ‘suai-suai’, posaba con quien fue aupado al poder en el partido socialista, Juan Gutiérrez, junto a la diputada, antes y ahora, Hanan Ahmed.
Nos contaron que el Ministerio era consciente de la necesidad de una unidad de radioterapia para Ceuta y que, además, ubicarla aquí era una vieja aspiración de los socialistas ceutíes.
Esto también hay que contarlo, porque existió un compromiso político por parte del Ministerio de Sanidad para una unidad en la que ahora ya no cree. Hay que tener memoria para que los encuentros con ministros no se transformen, con el paso del tiempo, en un ridículo posado.
Algo nos hemos perdido para que en 2022 una ministra de Sanidad se mostrara receptiva a la unidad de radioterapia y ahora, en 2025, se sostenga que tampoco se tarda tanto en viajar a Algeciras para que te la den, recordando además que no pagamos por ello.
Hombre, sí que pagamos. Porque esto de que una clase política nos restregue por la cara cada vez que le viene en gana lo de la sanidad gratuita es acojonante. Como si no nos machacaran a impuestos, cobrando incluso por el aire que respiramos, para no disponer de atención medica ofrecida por el servicio público que se sostiene gracias a que muchísimas personas se dejan la vida en ello.
La memoria no hay que perderla, nunca. Los compromisos políticos hay que recordarlos, siempre. Solo así parece que se respeta algo más al ciudadano. Solo parece.






