Temen llegar a tomar medidas más drásticas por la insalubridad del local Se plantan. Desde el pasado año, han tenido que invertir más de 700 euros en arreglar un local que literalmente “se viene abajo” y que las goteras y el vaciar de cubos constante que han tenido que llevar a cabo durante este fin de semana, han puesto la guinda en un pastel nada sabroso. “Llevamos desde 2.009 denunciando esta situación. Aquí acuden a diario unas 40 personas entre trabajadores y usuarios que se ven obligados a estar en un local que seguramente si viniera la inspección de Sanidad, lo cerraría”. La presidente de ACEFEP, Mª Carmen Barranco habló muy claro sobre una situación “que no es digna y quiero dejar claro que tenemos un equipo de profesionales que hace lo imposible por atender a todas estas personas con enfermedad mental y a sus familiares que en Ceuta no tienen otro sitio al que acudir”.
Agradecen a los partidos políticos de la oposición tanto a Caballas, que se presentó in situ a mostrarle su apoyo e instó a la Ciudad a atenderles, como al PSOE “que nos propuso utilizar su sede”, la atención “pero somos una entidad sin ánimo de lucro que no queremos vernos politizados en ese sentido y pedimos a la Ciudad y a Delegación que solucione este problema”.
La Ciudad ha respondido. La consejera se puso en contacto telefónico con ellos y les citó “para este mismo sábado para tratar de encontrar alguna solución”. De Delegación, aún no han tenido respuesta. Pero lo que sí tienen, es un listado de propuestas porque “por pedir que no quede. Nosotros queremos atender de manera digna a estas personas. No queremos lujos, solo dignidad”, repitieron apostando por algunos locales que actualmente “creemos que están vacíos como pueden ser la antigua sede del INE, las antiguas oficinas del Ingesa, situadas encima de Cruz Roja, otro local en Teniente Arrabal... “o incluso el Banco de España”. Junto a la psicóloga de ACEFEP, Verónica García y al vicepresidente de la entidad, Francisco Ganfornina, la presidenta se ha puesto seria “porque la situación ya es insostenible y tememos incluso que se caiga encima el techo”. Teléfonos que no funcionan, fotocopiadora estropeada, fax roto y una situación “que ya afecta a nuestro estado de ánimo como trabajadores que parece que luchamos contra este ambiente de humedades, insectos e insalubridad, mientras llevamos a cabo nuestros talleres, proyectos y atención a todas estas personas”.






